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Avanza la ofensiva reaccionaria, regresiva y antipopular del gobierno de Kast, Quiroz y sus acólitos

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03.08.2026

A cinco meses de la instalación del gobierno de republicanos encabezado por Kast, Quiroz y sus acólitos y las fuerzas políticas que representan los intereses de la gran burguesía monopólica, el balance de coyuntura política permite constatar con claridad el contenido de clase del nuevo régimen. La llamada oposición u oposiciones no tiene relevancia y se debate entre la contestación regulada y la colaboración subordinada. El pueblo y la clase trabajadora organizada aun expresando señales de resistencia y voluntad de lucha, no logramos configurarnos como una alternativa política y social a los ojos y voluntades de las y los oprimidos y explotados.

Lejos de constituir un gobierno orientado a resolver las necesidades más urgentes de la población en lo que han llamado “situación de emergencia”, esta administración ha consolidado una ofensiva política, económica represiva e ideológica destinada a profundizar el modelo de acumulación capitalista, fortalecer el dominio de los grandes grupos económicos nacionales y extranjeros y reconfigurar la correlación de fuerzas en favor del capital en desmedro de las y los trabajadores y las familias populares.

La política impulsada por el Comité Político del gobierno encabezado por Kast, pero franqueados por Quiroz, Alvarado, Ruminot, Arrau y Wulf, no constituye un fenómeno aislado ni responde únicamente a decisiones administrativas coyunturales. Se inscribe en la crisis estructural del capitalismo monopólico y en su actual patrón de acumulación neoliberal, caracterizada por la desaceleración económica internacional, el aumento de las contradicciones entre las principales potencias capitalistas (EE. UU – China), la creciente concentración de la riqueza y el deterioro sostenido de las condiciones de vida de la clase trabajadora y el pueblo. En este escenario, las clases dominantes buscan seguir acrecentando sus tasas de ganancia trasladando los costos de la crisis sobre la clase trabajadora y los sectores populares y clases y pueblos oprimidos, mediante mayores niveles de explotación, precarización laboral, privatización de derechos sociales y restricción de las libertades democráticas, medidas todas que son parte del paquete legislativo que, peleas menos peleas más, está siendo aprobado en este momento en el parlamento y consolidan un escenario de acuerdo estratégico entre el gobierno y la “oposición”.

I. La regresión neoconservadora como proyecto político del gran capital

Desde el principio de su mandato a inicios de marzo, el gobierno ha impulsado una agenda claramente orientada hacia una profunda regresión neoconservadora del orden político y económico. Bajo consignas como el «orden», la «seguridad», la «libertad económica» y el «crecimiento», pretende legitimar una nueva fase de profundización del modelo económico construido durante la dictadura cívico – militar y administrado posteriormente por los distintos gobiernos de la transición “democrática” en un formato de alternancia del duopolio, donde tantos unos como otros han aportado a sostener y profundizar el modelo de explotación y opresión capitalista. Esta profundización y ruptura del modelo implica cambios en el patrón de acumulación, los cuales se están configurando a escala internacional, como camino de la gran burguesía monopólica financiera para “superar” la crisis.

Las reformas promovidas por el actual gobierno buscan ampliar los espacios de valorización del capital privado mediante nuevas privatizaciones, la reducción del papel social del Estado, la liberalización de mercados, la desregulación económica y el fortalecimiento de los monopolios financieros, energéticos, extractivos y comerciales. Estas medidas son presentadas como soluciones técnicas para dinamizar la economía, ocultando que constituyen mecanismos destinados a incrementar la explotación de la fuerza de trabajo y reforzar la concentración de la riqueza en manos de una reducida fracción de la burguesía. El actual gobierno no rompe con el modelo económico heredado; por el contrario, procura profundizar sus aspectos más regresivos mediante una ofensiva destinada a consolidar la hegemonía del capital financiero y de los grandes grupos empresariales sobre el conjunto de la sociedad apuntando así a agudizar la extracción de plusvalía, aumentar sus ganancias de lucro obsceno y la desigualdad opresiva y aumentar mayores niveles de concentración de capital y poder.

II. Crisis económica y ofensiva contra las condiciones de vida de la clase trabajadora y el pueblo

La situación económica continúa marcada por de desaceleración económica y la amenaza muy cierta de recesión, elevados niveles de endeudamiento de los hogares, pérdida del poder adquisitivo de los salarios reales, persistencia del desempleo y la precarización laboral y un incremento sostenido del costo de la vida. Mientras las grandes empresas mantienen elevados niveles de rentabilidad y concentración económica, las condiciones de vida y desarrollo de la clase trabajadora y el pueblo oprimido se deterioran de manera sostenida. En estos tiempos de ofensiva regresiva neoconservadora la gran burguesía monopólico financiera aumenta de manera escandalosa esas ganancias usureras a costa de la intensificación de la explotación del trabajo y la destrucción de empresas pequeñas y medianas. Millones de trabajadores y trabajadoras enfrentan condiciones crecientemente inestables para asegurar su reproducción material y su propia sobrevivencia como vendedores de fuerza de trabajo. Otros cientos de miles (no calificados, migrantes, etc.) son empujados a trabajos informales y con total desprotección o a falsos “emprendimientos” que en realidad fundamentalmente están al servicio de la gran industria y comercio. La persistencia de elevados niveles de desigualdad, junto con la subordinación de la economía nacional a los intereses del capital financiero y del imperialismo, evidencia que la aparente estabilidad macroeconómica descansa sobre la intensificación de la explotación de la fuerza de trabajo y el deterioro de las condiciones de vida de las y los trabajadores.

Frente a esta realidad, la respuesta gubernamental no ha consistido ni puede hacerlo dado los intereses de clase que representa y defiende en fortalecer derechos sociales ni mecanismos redistributivos reformistas, sino en profundizar las políticas favorables al gran empresariado mediante subsidios, incentivos tributarios, flexibilización regulatoria y nuevas garantías para la inversión privada. La mercantilización de la salud, la educación, la vivienda, las pensiones y otros derechos continúa avanzando como parte de una estrategia destinada a ampliar nuevos espacios de acumulación para el capital y de debilitamiento del estado residual en la esfera “económica y social”

III. La ofensiva contra la clase trabajadora

Uno de los ejes centrales de la política de la burguesía y del conjunto del bloque en el poder se concentra en modificar las relaciones laborales en beneficio del gran capital. Bajo el argumento de aumentar la competitividad, atraer inversiones y elevar la productividad, el gobierno de Kast impulsa iniciativas orientadas a profundizar la flexibilización del empleo, debilitar la estabilidad laboral, limitar la negociación colectiva y restringir la capacidad de organización sindical; estas políticas expresan una estrategia histórica del capital destinada a abaratar el costo de la fuerza de trabajo, incrementar la tasa de explotación mediante la intensificación de los ritmos productivos y reducir la capacidad de resistencia organizada del movimiento de trabajadores.

En este marco, el Ejecutivo ha promovido una agenda que incluye la flexibilización de las jornadas de trabajo mediante mayores facilidades para la distribución irregular del tiempo laboral y el incremento de mecanismos de adaptabilidad pactados en condiciones de profunda desigualdad entre trabajadores y empleadores; incentivos para ampliar la subcontratación y la externalización de funciones; la reducción de regulaciones........

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