¿Estado español o España? Las consecuencias para la izquierda de renunciar a lo común
Ahora que hay campeonato mundial de futbol y a todas horas oigo el nombre de los países que lo disputan, me viene a la cabeza una de las majaderías más grandes que se han cometido en esta etapa democrática: sustituir la expresión «España» por «Estado español». Es cierto que no toda la izquierda española incurre en este uso, pero sí una parte significativa de ella, especialmente la más influenciada por las corrientes nacionalistas periféricas y por determinadas tradiciones políticas surgidas durante la Transición.
No hay que ser un reputado especialista en derecho constitucional o teoría política para saber que hay una clara distinción entre el concepto de Estado y los de nación o país que no se puede olvidar sin consecuencias. El Estado es el aparato institucional, el conjunto de poderes, organismos y normas que articulan la vida colectiva. La nación o el país, en nuestro caso España, es una realidad histórica, cultural, territorial y política sobre la que ese Estado se asienta. La Constitución de 1978 lo dice con toda claridad en su artículo 2: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española.» El artículo 1.1 denomina al sujeto político «España» y define su forma de organización como un «Estado social y democrático de Derecho.» Más o menos, aunque con una forma diferente como es lógico, hacía la Constitución de 1931 cuando claramente distinguía entre «España» y «Estado español», según a qué quisiera referirse: «España es una República democrática de trabajadores de toda clase (…) La República constituye un Estado integral (…) España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional (…) El Estado español acatará las normas universales del Derecho internacional».
Cuando una buena parte de la izquierda española sustituye el concepto de «España» por el de «Estado español», hace lo que en ningún otro lugar sensato se hace. Nadie llama a Francia «Estado francés» en lugar de Francia, ni a Alemania «Estado alemán» en lugar de Alemania, salvo en contextos técnico-jurídicos precisos donde la distinción es funcionalmente necesaria. Usar «Estado español» como denominación ordinaria y sustitutiva de «España» no es un refinamiento conceptual, ni obedece a ningún análisis teórico elaborado.
En alguna ocasión se ha tratado de........
