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La FIFA World Cup 2026, México y la crónica de una postración anunciada

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23.04.2026

México, históricamente, cuenta con una afición futbolera que podría ubicarse entre las más involucradas, entregadas, hospitalarias e intensas del mundo. Así se observó en las copas mundiales de fútbol de 1970 y 1986. Ello contrasta con la acusada mediocridad de la liga mexicana y de la selección nacional; ambas corrompidas por las dos principales concesionarias de televisión privada –especialmente por Televisa– y por las demás empresas patrocinadoras como los casinos y las casas de apuestas. El sobredimensionamiento de la realidad y el engaño por parte de las televisoras y las plataformas streaming son una constante en México, cuando menos desde 1994, y cada cuatro años se repite el mismo rosario de engaños para con la afición; leal en esencia y un apetecible negocio tanto para Adidas como para la gran cantidad de empresas vinculadas a la venta de merchandise y servicios anexos.

La ilusión es una constante en el ser humano; más ante una realidad social caótica, quebrada y desestructurada. Para el mexicano –como ocurre en múltiples naciones– ser espectador del fútbol significa contar con un mecanismo de cohesión social y de convivencia con los suyos en un contexto de festividad; un cultivo colectivo de esa ilusión y de ese afán por aceptar la derrota sin mayor trámite. El extremo de esta ilusión es explotado sin escrúpulos por esas corporaciones y por la Federación Mexicana de Fútbol (FMF), que recurrentemente traiciona a esa noble afición al hacer de los estadios de los Estados Unidos la casa de facto del equipo nacional.

El agravio moral y el abuso desmedido a la afición mexicana se extiende no solo a los magros resultados y al funcionamiento o rendimiento de los clubes nativos y de la selección nacional; sino que se exacerba con la híper-mercantilización del fútbol cada fin de semana al interrumpirse constantemente las transmisiones de los partidos por la publicidad de prácticamente cualquier mercadería; al fragmentar en múltiples plataformas streaming y servicios de televisión de paga los partidos de la liga nacional y de otros torneo internacionales; al usar a los jugadores para ofrecer gaseosas o cuanto producto pueda promoverseen los medios; los altos precios del boletaje comparado con el limitado nivel de vida del mexicano promedio; y los constantes atropellos de la Federación Mexicana de Futbol, a los que recientemente se suma la propia FIFA con el renovado engaño de la supuesta sede mundialista de México.

Al respecto, cabe recordar que la Copa Mundial de la FIFA 2026 será compartida por Estados Unidos, Canadá y México. De los 104 partidos, 78 se jugarán en estadios estadounidenses, 13 en Canadá y los restantes 13 en tres sedes mexicanas. Esta multi-sede mundialista fue confeccionada a raíz de las averiguaciones que el Departamento de Justicia y el FBI emprendieron en el año 2015 en torno a las prácticas mafiosas y amañadas de la FIFA en cuanto a la asignación de los mundiales del 2018 y el 2022. Se habló de sobornos a funcionarios de la FIFA y a las federaciones nacionales que votarían la sede en lo que fue designado como el caso FIFAGate; así como también en torno a derechos de comercialización y de transmisión de eventos de fútbol. Estados Unidos perdió la sede del 2018 ante Rusia en el marco de esas votaciones amañadas. Aunque también existieron acusaciones por lavado de dinero y fraude por parte de funcionarios de la FIFA. Para el 13 de junio de........

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