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Wallerstein predijo la caída del imperio estadounidense

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28.08.2026

En julio de 2002, Immanuel Wallerstein participó en el programa matutino de llamadas en vivo de C-SPAN. Acababa de escribir un ensayo para la revista Foreign Policy con un título provocativo: «El águila ha aterrizado de emergencia». Wallerstein argumentaba que la posición dominante de Estados Unidos en el escenario mundial estaba en declive. Había pasado menos de un año desde los atentados del 11S y la posterior invasión estadounidense de Afganistán. El gobierno de Bush estaba preparando a sus fuerzas armadas y a la opinión pública para la invasión de Irak, que comenzaría en marzo de 2003.

Conviene recordar que George W. Bush era una figura muy popular en ese entonces. La aprobación del presidente había alcanzado un récord del 90 % el septiembre anterior y se mantenía por encima del 70 % cuando Wallerstein hizo pública su advertencia sobre el declive. Sin embargo, a Wallerstein le pareció el momento exacto para intervenir. Llevaba escribiendo sobre la decadencia hegemónica de Estados Unidos desde principios de la década de 1980. Pese a ello, aún creía, en el intervalo entre las invasiones de Afganistán e Irak, que Estados Unidos tenía la oportunidad de gestionar eficazmente su declive.

Wallerstein no creía que fuera posible prolongar indefinidamente el dominio global de una gran potencia. Sostenía que las grandes potencias alcanzan la hegemonía —término que remite a un dominio global sin parangón— debido a factores económicos, políticos y militares que, en última instancia, también erosionan esa misma hegemonía. El declive hegemónico estadounidense comenzó mucho antes del 11S, con la crisis económica de la década de 1970 y la guerra de Vietnam.

Para Wallerstein, Estados Unidos enfrentaba la disyuntiva de toda potencia hegemónica en decadencia: un declive progresivo o una caída estrepitosa. George W. Bush eligió lo segundo. Hoy, Donald Trump ha acelerado aún más esa dinámica al desplegar agresivamente una de las pocas armas que le quedan a un hegemón en agonía: un aparato militar extremadamente poderoso.

¿Por qué estaba en declive la hegemonía de Estados Unidos? Para Wallerstein, la hegemonía estadounidense del siglo XX apenas se diferenciaba de la holandesa del siglo XVII o de la británica del siglo XIX. Estas tres potencias (y solo estas tres, según su planteo) alcanzaron la hegemonía al montarse sobre una ola de fuerzas económicas que no podían controlar del todo y al imponerse militarmente sobre un rival. Tras su triunfo, la potencia hegemónica pasaba a crear instituciones a su imagen y semejanza. Los británicos, por ejemplo, se impusieron sobre Francia y luego crearon el Concierto de Europa en 1815.

El ascenso de Estados Unidos a la hegemonía comenzó tras la recesión mundial de 1873. En el relato de Wallerstein, la pérdida de cuota de mercado de Gran Bretaña en el mundo se debió al despliegue de Estados Unidos y de su principal rival, Alemania. Estados Unidos se convirtió en un gigante de la producción de acero y, posteriormente, de automóviles, mientras que Alemania lo hizo en la industria química. El ascenso económico de cada uno de estos Estados fue precedido por una crisis política interna y una posterior estabilización (relativa): en el caso estadounidense, la victoria de la Unión en la Guerra de Secesión; en el alemán, la unificación bajo el liderazgo prusiano tras la guerra franco-prusiana.

Wallerstein concebía las dos guerras mundiales como una prolongada Guerra de los Treinta Años entre ambos rivales. Señalaba que tanto las Provincias Unidas de los Países Bajos como Gran Bretaña también habían alcanzado la hegemonía tras conflagraciones de tres décadas (en el caso neerlandés, esto ocurrió tras la Guerra de los Treinta Años original, entre 1618 y 1648).

Tras imponerse a Alemania y a las potencias del Eje en 1945, la dirigencia estadounidense consideró que necesitaba tres condiciones para sostener su prosperidad: 1) mercados internacionales para su producción industrial; 2) un orden mundial que garantizara el comercio a bajo costo; y 3) una suerte de pacto que asegurara que la producción no sufriera interrupciones. Washington logró estos objetivos mediante la reconstrucción de Europa Occidental y Japón, la creación de grandes instituciones multilaterales como las Naciones Unidas y el establecimiento de un acuerdo tácito con la Unión Soviética. Este último movimiento, simbolizado por la Conferencia de Yalta en febrero de 1945, fue para Wallerstein mucho más decisivo que la fundación de la ONU dos meses después.

Según el relato convencional, la Guerra Fría —que se extendió aproximadamente desde 1945 hasta 1991 (si se toma el período más amplio)— fue una contienda entre dos adversarios irreconciliables: Estados Unidos y la Unión........

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