La guerra de Sudán: un conflicto sin fin
Se cumplen tres años de enfrentamientos en Sudán entre el ejército regular y las fuerzas paramilitares, pero son décadas de guerra civil ininterrumpida en la nación del Valle del Nilo. El coste en vidas humanas, a falta de una estadística oficial, es de 2,5 millones y el de desplazados supera los 15 millones. Se considera el conflicto bélico más mortal del continente africano, salpicado por continuos golpes de Estado.
El origen de la reciente violencia procede del conflicto de Darfur en 2003. Los fur —la tribu principal que da nombre a la región— junto con los zaghawa y los masalit, son minorías de etnia negra que se rebelaron contra el gobierno de Omar al-Bashir, acusándolo de racismo y marginación social. El dictador respondió creando la milicia janjaweed, una unidad paramilitar preparada para imponer una campaña de limpieza étnica contra la población no árabe; el resultado de la represión fue de cientos de miles de muertos. Entonces, Naciones Unidas documentó atrocidades masivas en Darfur, aunque nunca las calificó formalmente de genocidio debido a los intereses políticos y diplomáticos que convergen en el territorio.
El expresidente Al-Bashir gobernó durante su régimen autocrático en alianza con el fundamentalismo suní, aplicando la sharia (ley islámica) y el código penal islámico, que discriminaban legalmente a las minorías étnicas. En 2019, fue finalmente derrocado y el gobierno de transición aseguró que sería trasladado a la Corte Penal Internacional para ser juzgado por genocidio. Pero, a día de hoy, todavía permanece bajo arresto militar en Sudán.
Jornadas de movilizaciones convocadas por la coalición Fuerzas para la Libertad y el Cambio derrocaron al dictador. Reunidos los grupos opositores con el gobierno interino, acordaron abolir la sharia en la nueva constitución con un decreto que separó definitivamente el poder del........
