Agua, represión y privatización
El agua nuevamente se ha convertido en un tema central de la discusión pública y política de México, la represión ejercida el pasado domingo en Guadalajara, Jalisco, por el gobierno encabezado por Pablo Lemus, del partido Movimiento Ciudadano, desató no solo el rechazo por las acciones violentas contra los manifestantes que exigían agua limpia y la no privatización del vital líquido, además de la cancelación del pacto que va creciendo con empresas israelíes vinculadas con el genocidio que se comete en Palestina desde hace más de ocho décadas, sino que también propició una alerta que no puede pasar desapercibida, pues justamente el proceso privatizador del agua se ha denunciado desde décadas atrás, durante el periodo más agudo del neoliberalismo mexicano llevado a cabo por el PAN y el PRI.
En esta ocasión, el tema del agua y su privatización va tomando un nivel mucho más agudo y preocupante, primero porque ya todos hemos visto los videos de ciudadanos del estado de Jalisco donde se observa cómo el líquido que sale de las tuberías del servicio público está totalmente contaminado y es absolutamente insalubre, y segundo porque el Gobierno de Pablo Lemus ha establecido una serie de alianzas con empresas israelíes participes del sionismo genocida que desde años atrás ha desarrollado una estrategia de penetración en América Latina con la finalidad de apropiarse de recursos naturales como el agua, de territorios para crear asentamientos e infiltrar a las fuerzas armadas y a las policías estatales, así como expandir su ideología mediante supuestos proyectos “culturales y educativos”, lo cual no es otra cosa que una forma de difuminar sus ideas en comunidades........
