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La prisión política en la independencia venezolana (1797-1821), por Rafael A. Sanabria M.

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30.07.2026

La prisión política en la independencia venezolana (1797-1821), por Rafael A. Sanabria M.

Correo: [email protected]

La historiografía sobre la emancipación de Venezuela ha alcanzado un alto nivel de detalle en la narración de las campañas bélicas, el análisis de los textos constitucionales y la mitificación de la oficialidad republicana.

Sin embargo, un examen riguroso de las fuentes primarias –expedientes judiciales de la Real Audiencia, correspondencia militar, actas del Tribunal de Infidencia y las Memorias del General O’Leary– demuestra que la privación de libertad, la tortura física, el secuestro de bienes y el ajusticiamiento sumario formaron parte de una estrategia deliberada de control político y disciplinamiento social.

Este mecanismo punitivo no fue exclusivo de las autoridades del Imperio español para sofocar la rebelión, sino que también fue empleado por los mandos republicanos para consolidar la autoridad central, neutralizar la disidencia interna y mantener la disciplina en un contexto de guerra total.

Frente a esta omnipresencia del aparato represivo en ambos bandos, cabe preguntarse: ¿hasta qué punto la justicia de excepción respondió a las dinámicas inevitables de una «guerra total» y no a proyectos preconcebidos de hegemonía política?

Frente a esta omnipresencia del aparato represivo en ambos bandos, cabe preguntarse: ¿hasta qué punto la justicia de excepción respondió a las dinámicas inevitables de una «guerra total» y no a proyectos preconcebidos de hegemonía política?

La evidencia histórica sugiere que la suspensión de garantías constituyó tanto la causa como el síntoma de una profunda fragmentación social, cuyas secuelas marcarían el desarrollo institucional republicano.

Antes del estallido revolucionario de 1810, la respuesta de la Corona española ante los conatos independentistas se caracterizó por la aplicación drástica de las leyes de Lesa Majestad.

Tras el colapso de la conspiración organizada por Manuel Gual y José María España en 1797, este último permaneció exiliado en Curaçao y Trinidad hasta su regreso clandestino a Venezuela en 1799.

España fue delatado por un esclavo en Caracas y aprehendido violentamente en su escondite por las fuerzas del gobernador Manuel de Guevara Vasconcelos.

La Real Audiencia de Caracas condujo un juicio expedito en el que se le denegaron las garantías de defensa ordinarias.

El veredicto no solo contempló la pena de muerte por ahorcamiento, ejecutada en la Plaza Mayor de Caracas el 8 de mayo de 1799, sino una sanción penal extendida sobre sus restos mortales.

El veredicto no solo contempló la pena de muerte por ahorcamiento, ejecutada en la Plaza Mayor de Caracas el 8 de mayo de 1799, sino una sanción penal extendida sobre sus restos mortales.

El cuerpo de España fue descuartizado; su cabeza y extremidades fueron exhibidas en jaulas de hierro en La Guaira, Macuto y los caminos de acceso a la capital como advertencia disuasiva contra la insurgencia civil.

Años después, el colapso de la Primera República tras la Capitulación de San Mateo en julio de 1812 puso de manifiesto la quiebra del mando militar revolucionario y la inmediata reacción punitiva de la Monarquía Hispánica.

Durante la madrugada del 31 de julio de........

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