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La puerta que se abre: libertad, justicia y reencuentro, por Stalin González

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22.02.2026

La puerta que se abre: libertad, justicia y reencuentro, por Stalin González

Nadie debe ser privado de libertad por pensar distinto, por su ideología o por querer un mejor país. En una República auténtica, la diversidad de ideas es una fortaleza que permite el desarrollo y el avance social de sus ciudadanos.

Ese principio elemental debería unirnos más allá de cualquier diferencia política. Por eso, la aprobación en segunda discusión de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, es un hecho tan trascendental para el país que abre una nueva posibilidad para recomenzar, para que Venezuela avance hacia la justicia, la libertad y la reconciliación que tanto anhelamos.

Desde el Grupo Parlamentario Libertad hemos trabajado y debatido arduamente para que esta ley sea lo más amplia posible y beneficie a todos los venezolanos. Aunque no es perfecta, es una herramienta para reconstruir la justicia y avanzar hacia esa Venezuela que todos soñamos.

Reconocer sus imperfecciones no debe convertirse en excusa para desestimarla. En medio de una crisis prolongada, cada paso institucional que apunte a la convivencia democrática merece ser valorado con responsabilidad. Además, la ley prevé la creación de una comisión especial para profundizar en los temas que aún requieren atención o no han sido incluidos.

Reconocer sus imperfecciones no debe convertirse en excusa para desestimarla. En medio de una crisis prolongada, cada paso institucional que apunte a la convivencia democrática merece ser valorado con responsabilidad. Además, la ley prevé la creación de una comisión especial para profundizar en los temas que aún requieren atención o no han sido incluidos.

Aunque somos una fracción pequeña, nuestro norte es innegociable: el bienestar de la gente y la restauración del Estado de derecho. Entendemos que la política solo es útil cuando sirve al ciudadano.

Por eso, nuestra ruta es clara: liberar a quienes han sido procesados por sus ideas, permitir el regreso de quienes se fueron por persecución y asegurar que nadie sufra represalias laborales o sociales por su forma de pensar. Estas son las condiciones mínimas para recuperar la confianza pública y sanar nuestro tejido social.

Este momento también nos convoca a una profunda reflexión como sociedad. Lo ocurrido durante estos 27 años no debe olvidarse, es imperativo preservar la memoria histórica para evitar la repetición de los errores del pasado.

Las futuras generaciones deben saber que la Venezuela de progreso y democracia en la que vivirán, costó la vida de muchos y el dolor de un pueblo que hoy decide avanzar. Asumimos con valentía el paso de reconstruir nuestra nación, honrando ese sacrificio con la mirada puesta en el futuro que alcanzaremos en el mediano plazo.

La aprobación es solo el inicio, el verdadero desafío es su aplicación efectiva. La ley debe traducirse en libertades concretas, en el levantamiento de inhabilitaciones injustas, en el cese real de la persecución y en la reintegración plena de quienes han sido excluidos de la vida pública.

No puede quedar como una declaración simbólica ni como una promesa que se diluya en procedimientos interminables. Es hora de detener, definitivamente, la «puerta giratoria». También es indispensable que esta medida forme parte de un proceso más amplio de transformación institucional.

*Lea también: Acuerdo de Ginebra frente al Laudo de 1899, por Rafael A. Sanabria M.

Se requiere fortalecer la independencia judicial, garantizar el debido proceso y establecer mecanismos claros que aseguren que nunca más se utilice la justicia como herramienta de confrontación.

Sabemos que existe desconfianza. Muchos venezolanos han visto frustradas iniciativas anteriores que prometían distensión y terminaron profundizando el conflicto. Esa cautela es comprensible. La política ha fallado demasiadas veces.

Sabemos que existe desconfianza. Muchos venezolanos han visto frustradas iniciativas anteriores que prometían distensión y terminaron profundizando el conflicto. Esa cautela es comprensible. La política ha fallado demasiadas veces.

Precisamente por ello debemos insistir en las vías pacíficas y constitucionales para resolver nuestras diferencias. Que la política sea de nuevo un faro para resolver los problemas de los venezolanos.

Este 19 de febrero marca una oportunidad. No resuelve la crisis por sí solo, pero abre una puerta. Desde nuestro grupo parlamentario seguiremos trabajando cada día para que logremos alcanzar una Venezuela plena, libre, democrática y con avance social para cada venezolano.

Stalin González es político, abogado y dirigente nacional del partido Un Nuevo Tiempo

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo.

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