La joya del Ávila, por Douglas Zabala
El hotel Humboldt, esa joya arquitectónica incrustada en la falda del Waraira Repano, es mucho más que una estructura de concreto y vidrio: es un símbolo congelado en el tiempo, un testigo silencioso de una Venezuela en plena ebullición y contradicción. Su inauguración el 29 de diciembre de 1956 por el entonces presidente Marcos Pérez Jiménez no fue un acto aislado, sino el epítome de un proyecto nacional ambicioso y autoritario.
Para entender su significado, debemos mirar el país de mediados de los años cincuenta. Venezuela vivía una bonanza sin precedentes gracias al petróleo. Pérez Jiménez, al frente de una dictadura militar, canalizó esas ingentes rentas hacia una transformación física acelerada de Caracas.
Bajo el lema del «Nuevo Ideal........© Tal Cual
