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El silencio estratégico de Kast y los riesgos para la agenda de género en Chile 

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30.01.2026

X: @Latinoamerica21

Autoras: Bruna Soares de Aguiar y Gabriela Aparecida de Oliveira

Chile eligió a su nuevo presidente en diciembre de 2025, reiterando la tradición política de alternancia entre gobiernos de derecha e izquierda, pero con un nuevo componente: la radicalización. José Antonio Kast (Partido Republicano) es el presidente más derechista desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Tras un reciente giro a la derecha en América Latina —en países como Argentina, Bolivia, Ecuador y Honduras—, el electorado chileno dio luz verde al avance de la derecha en su faceta más radical. Tras el estallido social de 2019 y los años del gobierno de Gabriel Boric (2018-2022), una parte significativa de la población se adhirió al discurso securitario y antimigratorio de Kast, así como a sus declaraciones públicas de admiración por Pinochet.

Lejos de generar una repulsión generalizada, esta narrativa se relativizó ante propuestas como el endurecimiento de la represión policial y la construcción de un muro en la frontera con Bolivia.

Para movimientos feministas como la Coordinadora 8M, Kast encarna un proyecto político asociado con la destrucción de la seguridad social, la violencia, la regresión de derechos y la impunidad. A lo largo del proceso electoral, el colectivo advirtió sobre los riesgos concretos que la elección del líder de extrema derecha representaba para los derechos conquistados por las mujeres en el país.

De igual manera, el Movimiento para la Integración y la Liberación Homosexual (Movilh) declaró estar en alerta máxima ante los resultados electorales. Estos grupos, en particular los feministas, han desempeñado un papel importante en la política chilena durante la última década, logrando avances significativos en términos de derechos y participación en la toma de decisiones del debate público nacional.

El estallido social de 2019 allanó el camino para una agenda institucional más participativa e igualitaria, incorporada por el gobierno de Boric, que se declaró abiertamente feminista y buscó traducir este compromiso en políticas públicas, así como en una composición gubernamental más representativa de la diversidad cultural, sexual y de género de la sociedad chilena.

Entre los avances, se pueden citar: la aprobación del matrimonio igualitario, la........

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