menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El Helicoide y su tortuoso destino, por Ezequiel Querales V.

21 0
04.03.2026

El Helicoide y su tortuoso destino, por Ezequiel Querales V.

Correo: [email protected]

Nacido para perder. Pareciera haber sido desde sus comienzos, el tortuoso destino del Helicoide, la audaz y genial arquitectura, que encumbrara a Venezuela.

Convertida literalmente, por obra de la fatalidad en Torre de Babel de intrigas, disputas y fracasos. La fastuosa edificación, fue por años, blanco del odio y mezquindad politiquera adeco-copeyano, por el solo hecho de haberse creado bajo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Luego enlodada, por la cruel insidia del castro-chavo-madurismo, y sus atroces perversidades.

Vuelven a escucharse en el ambiente nacional desesperados alaridos, en torno a su inminente demolición, como si con eso se borrara su tenebroso historial, o castigara la maldad de sus perpetradores.

Así están repercutiendo las cosas en nuestro país, a raíz del tsunami de la madrugada del 3 de enero, que culminó con la espectacular captura y extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores, para ser juzgados por la justicia estadounidense y del mundo democrático.

Husmeando en la documentada cronología histórica, de esta «joya de la ingeniería arquitectónica, reconocida internacionalmente», descubrimos que el odio engendrado e infames falacias que se le endilgan, se remontan al año 1955, del siglo pasado, cuando se concibió el proyecto.

Husmeando en la documentada cronología histórica, de esta «joya de la ingeniería arquitectónica, reconocida internacionalmente», descubrimos que el odio engendrado e infames falacias que se le endilgan, se remontan al año 1955, del siglo pasado, cuando se concibió el proyecto.

Pero se acentuó el 23 enero, de 1958, con la caída del «odiado dictador», oriundo del pintoresco Michelena, estado Táchira. Y a pesar de haber sido una obra concebida y promovida, íntegramente, por iniciativa privada y la genialidad de Jorge Romero G., de sus socios Dirk Bornhorst y Pedro Neuberger, y de su firma Arquitectura y Urbanismo C.A., cayó en desgracia, por figurar en los planes, del repudiado dictador.

Ya en 1957, sus promotores, junto a las compañías «Ingenieros Venezolanos», «Inversiones Planificadas C.A.» e «Inmobiliaria Casado & Cía.», habían fundado «El Helicoide C.A.», el emporio empresarial privado, que levantó, sin poder concluir, la monumental obra, injustamente mancillada por ser «perezjimenista».

Para entonces, a nadie importaba, que El Helicoide, hubiera sido catalogada como «joya de la corona arquitectónica mundial» y que su culminación, ubicara a Venezuela en la cima del urbanismo más avanzado.

Tras el total abandono de la construcción, lo que vino después, fue la automática «rancherización» del lugar. Y la solución no pudo ser más dañina. Pues sus amplias instalaciones, quedaron a partir de entonces, como sede de la policía criminal.

*Lea también: Familiares desmienten remodelación de El Helicoide: dicen que aún hay 70 presos políticos

Primero de la Digepol-Disip. Y luego, del nefasto desempeño de un mancomunado Sebin-PNB-Cicpc, cuyas crueldades, han sido documentadas por ONG venezolanas, ante la ONU, la OEA y CPI, y denunciadas por mandatarios y personalidades de todo el mundo.

Deplorable, que una obra urbanística de primer orden, que además despuntaba como natural enclave de encuentros caraqueños, fuera lanzada al garete, por la burlesca ironía, de concebirse en dictadura.

Deplorable, que una obra urbanística de primer orden, que además despuntaba como natural enclave de encuentros caraqueños, fuera lanzada al garete, por la burlesca ironía, de concebirse en dictadura.

Nadie se pronuncia por honrar su excelencia. Por eso causa estupor, que sean los mismos que por 27 años lo mantuvieron como recinto de degradación humana, quienes ahora dispongan de su destino. ¡Qué infame y torcido camino, el del Helicoide!.

Con información de Arquitectura Venezuela-Arquine.

Ezequiel Querales V. es periodista y analista político

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

Compartir en Facebook


© Tal Cual