menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El alto precio de una dictadura, por Ezequiel Querales V.

15 0
25.02.2026

El alto precio de una dictadura, por Ezequiel Querales V.

Correo: [email protected]

Leemos con pavor los titulares de El Mundo: «Diez mujeres resisten

en huelga de hambre frente a la cárcel de Zona 7″.

El doloroso episodio no termina allí: «Ya basta de tanta burla, tanto chantaje y tanta manipulación», claman los familiares de los presos políticos, en huelga de hambre, tras la negativa del chavismo reciclado, atrincherado en las mazmorras del Sebin y la Dgcim, que siguen activas, pese a la marcha del acuerdo de transición.

No podemos estar más de acuerdo y hacernos eco, con las desagradables, pero gallardas denuncias de los colegas del semanario La Razón, cuando señalan: «Venezuela está horrorizada con el capítulo de los excarcelados, que salen como cadáveres ambulantes; muchos de ellos desconectados de la realidad, como en el caso del señor Castañeda, que fue secuestrado por una causa leve, y torturado por años, de modo que al salir, no conoció a su hija.», (…) dixit-La Razón).

Tras contemplar y valorar detenidamente, tan dantesca y deleznable conducta, por parte de un chavismo reciclado que se resiste a morir, no nos cabe otra deducción, que concluir, que estamos frente a «una fiera herida y acorralada. Una narco-dictadura, decidida a vender a precios de oro, su evidente derrota e irreversible salida del poder». (….)–

Y peor aún, ese chavismo reciclado que subsiste a duras penas, sabe perfectamente, que se les acabó la cuerda de su manoseada treta de «patalear» para ganar tiempo, como vinieron recientemente a «restregárselo en cara, sus verdugos imperialistas».

Y peor aún, ese chavismo reciclado que subsiste a duras penas, sabe perfectamente, que se les acabó la cuerda de su manoseada treta de «patalear» para ganar tiempo, como vinieron recientemente a «restregárselo en cara, sus verdugos imperialistas».

La imprevista visita el 15 de febrero a Caracas, del general Francis Donovan, jefe del Comando Sur y del subsecretario de Guerra de EEUU, Joseph Humire, no fue diplomática, y menos de cortesía.

Vinieron con un propósito firme. Sentar en el banquillo a Delcy Rodríguez, por triangular a La Habana, el envío de medicinas donadas por Washington para los hospitales de Venezuela, así como a refrescarles la memoria a los demás cabecillas del chavismo, Jorge Rodríguez, Padrino López y Diosdado Cabello, lo conducente al narcotráfico, la migración ilegal y el terrorismo. Y obviamente, lo atinente al acuerdo macro trazado para Venezuela, de estabilidad, reconstrucción y transición.

Aprovecharon su estadía en Caracas, para replantear el «Acuerdo de Extradición» suscrito entre Venezuela y EEUU, vigente desde 2022, para pedir la cabeza de 9 jerarcas del chavismo que tienen cuentas pendientes con la justicia estadounidense.

Entre los solicitados, se incluye a Tarek El Aissami, Samar López, y «Nicolasito», hijo del mandatario defenestrado, detenido actualmente en Nueva York.

*Lea también: Malignidad-maldad, por Gisela Ortega 

Como bien lo describen los estrategas militares. Lo ocurrido esta semana en Venezuela, «es la marcha de los vencedores. La superioridad militar después que se disipa el humo del bombardeo del 3 de enero. Es la mirada cenital de quien observa de rodillas al adversario luego de rendirse y entregarse».(…)

Como bien lo describen los estrategas militares. Lo ocurrido esta semana en Venezuela, «es la marcha de los vencedores. La superioridad militar después que se disipa el humo del bombardeo del 3 de enero. Es la mirada cenital de quien observa de rodillas al adversario luego de rendirse y entregarse».(…)

De aquel caudillo con carapintada que le nació a Venezuela e hizo famoso al chavismo con el golpe militar de 1992, solo queda una vaga sombra. Pero sus mentores se aferran en ceder el poder, a un precio muy elevado», coinciden en señalar, los analistas políticos.

Con información de BBC-Mundo y La Razón.

Ezequiel Querales V. es periodista y analista político

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

Compartir en Facebook


© Tal Cual