menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Educación política ¿una necesidad social?, por Enrique Ramón Díaz

14 0
19.02.2026

Educación política ¿una necesidad social?, por Enrique Ramón Díaz

Correo: [email protected]

A quienes denigran, apuestan o son indiferentes a la política:

Desde la antigüedad griega Platón, en el diálogo «Protágora», devela que la «política» (con minúscula) fue un regalo de los dioses; suponiendo que, al inicio de nuestra era, la lucha encarnizada —entre los mismos humanos— amenazaba con destruir nuestra especie; luego, su propósito originario es la resolución de conflictos sociales, pero, trayendo consigo: comprensión, amistad, justicia, respeto, entre pareceres contrarios. Y, por ende, el maltrato —al otro— jamás.

De este modo, la política social constituye el espíritu resolutivo del Estado: la más importante de las asociaciones en un país e inspirado, a su vez, en la asociación madre de todas las demás —la familia— donde los miembros tienen necesidades —de diversas índoles— que deben ser satisfechas.

De este modo, la política social constituye el espíritu resolutivo del Estado: la más importante de las asociaciones en un país e inspirado, a su vez, en la asociación madre de todas las demás —la familia— donde los miembros tienen necesidades —de diversas índoles— que deben ser satisfechas.

Y, aun así, comen en la misma mesa y se calientan en el mismo hogar; siendo aquellos que desconocen este principio (tiranos, dictadores, etc.) quienes «respiran aire de guerra» (Aristóteles, dixit).

Con atención a ello, Platón proponía un estado ideal basado en la sofocracia: el gobierno de los sabios o de los mejores en una sociedad; pero, con la universalidad de la democracia (gobierno del pueblo), sistema del cual desconfiaba, advierte que los electores al ser fácilmente influenciables entonces restarían importancia a las calificaciones que son necesarias para gobernar; pudiendo elegirse de este modo a «los peores hombres»: oportunistas, corrompidos y de palabras vacías.

En este sentido, el ciudadano no debe desentenderse de la política; pues, si bien la política no sería lo más importante, es innegable su determinación en los avances y retrocesos culturales, o sea, en las opciones —que elegimos— y sus decisiones respectivas se juega el presente y futuro de toda comunidad.

El no desentenderse también implica comprender, como señala el maestro Rómulo Gallegos, que «La obra fundamental del Estado es la educación. (Que) gobernar es educar», y, por ello, se ha de optar por quien encarna un alto propósito cultural y no por la simple elocuencia o locuacidad sino por la coherencia de quien sabe y se ha preparado para gobernar, legislar, servir a los demás.

*Lea también: Sin lucha no hay éxito, por Fredy Rincón Noriega

De este modo se exige a las organizaciones políticas que representen a los pueblos con sus mejores capacidades. Pero, reconociendo que sobre ellas pesa una alta desconfianza de la ciudadanía, particularmente en la Venezuela de la revolución «chavo-militarista», sí, la de los abusos extremos.

Y ante la necesidad de otra cultura de país, se debe analizar las razones del deterioro social de los partidos políticos; principalmente la falta de principios éticos y, entre ellos, unos de los más dañinos, quizás: el lenguaje engañoso y la mentira deliberada del populismo.

Y ante la necesidad de otra cultura de país, se debe analizar las razones del deterioro social de los partidos políticos; principalmente la falta de principios éticos y, entre ellos, unos de los más dañinos, quizás: el lenguaje engañoso y la mentira deliberada del populismo.

Y, de igual modo, frente a la amenaza permanente de los populistas que se aprovechan de la incultura política, constituyendo ello un fraude a la sociedad, ¿debería el Estado —desde la escuela— educar a la ciudadanía sobre el sentido social de la política? ¿Sobre lo que distingue la política inspirada en la familia de otros intereses particulares? Y, bajo esta panorámica, ¿se justifica una nación políticamente educada?… Lo ampliaremos en el próximo artículo.

Enrique R. Díaz es doctor en Educación y autor del libro, “Bio-Eco-docencia: Dialógica, Pedagogía y Política”.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

Compartir en Facebook


© Tal Cual