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Alzar la mirada: Roma y el poder de los símbolos, por Pedro José Tocuyo

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24.06.2026

Alzar la mirada: Roma y el poder de los símbolos, por Pedro José Tocuyo

Hubo una fotografía que nunca llegó a publicarse.

La reunión entre el papa León XIV y Bad Bunny fue confirmada. Los medios informaron sobre ella. Ocurrió en el Bernabéu, uno de los estadios más mediáticos del mundo, un espacio laico y global donde todo se documenta y nada escapa a los teléfonos. Sin embargo, la imagen que todos esperaban ver nunca apareció.

En una época obsesionada con documentarlo todo, la ausencia de una fotografía terminó convirtiéndose en noticia. Y la pregunta relevante no es por qué no vimos la imagen. La pregunta es qué significado produjo su ausencia.

Esa pregunta conduce a otra más profunda, que la visita del papa a España se encargó de responder con precisión: la Iglesia Católica continúa siendo una de las instituciones más sofisticadas del mundo en la construcción y gestión del poder simbólico. No porque controle la política. No porque controle los medios. Sino porque sigue siendo capaz de producir significado.

La visita fue mucho más que una gira pastoral. Fue un ejercicio de comunicación estratégica a escala global. Y la clave de ese ejercicio no estuvo en lo que se mostró, sino en quién decidía qué se mostraba. La agenda la establecía el Vaticano. Determinaba qué sí, qué no, con quién y en qué escenario. Gobiernos democráticos con todos los recursos del Estado cedieron el control narrativo a una institución sin ejército, sin territorio significativo, sin poder económico comparable al de las grandes potencias. Y lo hicieron voluntariamente. Hasta con gratitud.

Eso no es gestión de comunicaciones. Es poder simbólico.

Mucho antes de las redes sociales, la Iglesia Católica ya entendía que la forma de comunicar puede ser tan importante como el contenido mismo. Cada escenario, cada recorrido, cada encuentro y cada silencio transmitieron mensajes durante esta visita. La fotografía ausente también.

Madrid ofreció el primer acto, y resultó ser más complejo de lo que parecía. En dos días, León XIV habló ante audiencias distintas utilizando registros igualmente distintos: las autoridades en el Palacio Real, los jóvenes en la Plaza de Lima junto al Bernabéu, el millón de fieles en la misa del Corpus en Cibeles, los representantes de la cultura y la economía en el Movistar Arena, y finalmente el Congreso de los Diputados en una sesión histórica. No fue una visita. Fue una campaña de comunicación con segmentación de públicos.

El discurso ante las Cortes fue la pieza más densa y reveladora del viaje madrileño. León XIV se convirtió en el primer Pontífice en tomar la palabra ante el Congreso de los Diputados. Criticó la........

© Tal Cual