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Acto cultural escolar en los sesenta, por Marcial Fonseca

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24.03.2026

Acto cultural escolar en los sesenta, por Marcial Fonseca

Dedicado a Rosaura Fonseca

En estos años, la vida en Duaca era muy tranquila: una sola escuela, una sola plaza y un playón para los deportes. Si el cine no exhibía ninguna película, a las ocho de la noche ya el pueblo estaba durmiendo.

En lo que respecta a la alimentación, por el tamaño de la población, solo era necesario beneficiar cuatros vacas a la semana; en los días de matanza era ya famoso el pregonar del señor Colmenares: «Asaaaduras frescaaaass, Aaasaaaduras sabrosas»; su recorrido empezaba casi a las cuatro de la mañana después de haber comprado las vísceras, y demás partes blandas en el propio matadero.

En la paz bucólica del pueblo, las diversiones preferidas eran las caimaneras de béisbol y las competencias de bolas criollas; con la llegada de los canarios, que se dedicaron a la cosecha de papas, el fútbol dio sus primeros pininos. Cuando correspondía, asistía a los actos culturales desarrollados en el Grupo Álamo.

Había un gobierno dictatorial; a la caída del gobernante, hubo tal amplitud democrática que el Partido Comunista, y otros sin rumbos, tuvieron cabida en la actividad partidista, aunque al final ellos mismos decidieron retirarse y muchos se fueron a las montañas, entre ellas a las de Falcón.

Duaca cobró especial interés militar por la cercanía a la Sierra de San Luis; de hecho fue instalado un pequeño destacamento de Cazadores; y hubo varias escaramuzas con los guerrilleros que usaban el abra cercana al caserío de Licua en la carretera Duaca-Aroa para llegar a Caracas.

En esa época, el Partido Comunista de Italia fue instruido por el Partido Comunista de la Unión Soviética para injerirse en los asuntos políticos venezolanos. Por ello fue muy normal ver en nuestros pueblos, italianos deambulando por todas partes.

En esa época, el Partido Comunista de Italia fue instruido por el Partido Comunista de la Unión Soviética para injerirse en los asuntos políticos venezolanos. Por ello fue muy normal ver en nuestros pueblos, italianos deambulando por todas partes.

Ellos actuaban en casi todas las actividades de los liceos y de las escuelas primarias. Así lograron el control de los carnavales y de las festividades de la Semana Mayor; y se hicieron muy diestros en la participación, desde las gradas, en las labores culturales de la única escuela de la población.

El secretario del partido, seccional Duaca, fue informado de que vendría un contacto de Europa y su manera de comunicarse sería voceando desde el público, en el acto por el Día del Árbol en el Álamo, una palabra al oír de uno de los actores mencionar unas flores, por supuesto, el nombre de la flor era un secreto.

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Empezó la obra teatral. El principio fue normal, luego de treinta minutos, una joven actriz, con una cesta colgada del brazo llenas de flores, peroraba «Margaritas, maaargariiiitas»; otra, «Rosas, roooosas», y una tercera, «Orquídea, orquíííiiídeas».

El público no fue muy receptivo, más bien fastidiado, respondió «Asaduras, asaaaduras frescas, aaaaasaduuuuras, aprovechen los precios». Demás está decir que el contacto europeo nunca fue ubicado.

La imagen de portada fue creada con IA

Marcial Fonseca es ingeniero y escritor 

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

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