Acto cultural escolar en los sesenta, por Marcial Fonseca
Acto cultural escolar en los sesenta, por Marcial Fonseca
Dedicado a Rosaura Fonseca
En estos años, la vida en Duaca era muy tranquila: una sola escuela, una sola plaza y un playón para los deportes. Si el cine no exhibÃa ninguna pelÃcula, a las ocho de la noche ya el pueblo estaba durmiendo.
En lo que respecta a la alimentación, por el tamaño de la población, solo era necesario beneficiar cuatros vacas a la semana; en los dÃas de matanza era ya famoso el pregonar del señor Colmenares: «Asaaaduras frescaaaass, Aaasaaaduras sabrosas»; su recorrido empezaba casi a las cuatro de la mañana después de haber comprado las vÃsceras, y demás partes blandas en el propio matadero.
En la paz bucólica del pueblo, las diversiones preferidas eran las caimaneras de béisbol y las competencias de bolas criollas; con la llegada de los canarios, que se dedicaron a la cosecha de papas, el fútbol dio sus primeros pininos. Cuando correspondÃa, asistÃa a los actos culturales desarrollados en el Grupo Ãlamo.
HabÃa un gobierno dictatorial; a la caÃda del gobernante, hubo tal amplitud democrática que el Partido Comunista, y otros sin rumbos, tuvieron cabida en la actividad partidista, aunque al final ellos mismos decidieron retirarse y muchos se fueron a las montañas, entre ellas a las de Falcón.
Duaca cobró especial interés militar por la cercanÃa a la Sierra de San Luis; de hecho fue instalado un pequeño destacamento de Cazadores; y hubo varias escaramuzas con los guerrilleros que usaban el abra cercana al caserÃo de Licua en la carretera Duaca-Aroa para llegar a Caracas.
En esa época, el Partido Comunista de Italia fue instruido por el Partido Comunista de la Unión Soviética para injerirse en los asuntos polÃticos venezolanos. Por ello fue muy normal ver en nuestros pueblos, italianos deambulando por todas partes.
En esa época, el Partido Comunista de Italia fue instruido por el Partido Comunista de la Unión Soviética para injerirse en los asuntos polÃticos venezolanos. Por ello fue muy normal ver en nuestros pueblos, italianos deambulando por todas partes.
Ellos actuaban en casi todas las actividades de los liceos y de las escuelas primarias. Asà lograron el control de los carnavales y de las festividades de la Semana Mayor; y se hicieron muy diestros en la participación, desde las gradas, en las labores culturales de la única escuela de la población.
El secretario del partido, seccional Duaca, fue informado de que vendrÃa un contacto de Europa y su manera de comunicarse serÃa voceando desde el público, en el acto por el DÃa del Ãrbol en el Ãlamo, una palabra al oÃr de uno de los actores mencionar unas flores, por supuesto, el nombre de la flor era un secreto.
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Empezó la obra teatral. El principio fue normal, luego de treinta minutos, una joven actriz, con una cesta colgada del brazo llenas de flores, peroraba «Margaritas, maaargariiiitas»; otra, «Rosas, roooosas», y una tercera, «OrquÃdea, orquÃÃÃiiÃdeas».
El público no fue muy receptivo, más bien fastidiado, respondió «Asaduras, asaaaduras frescas, aaaaasaduuuuras, aprovechen los precios». Demás está decir que el contacto europeo nunca fue ubicado.
La imagen de portada fue creada con IA
Marcial Fonseca es ingeniero y escritorÂ
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