Del antiimperialismo de espectáculo a la genuflexión, por José Rafael López P.
Del antiimperialismo de espectáculo a la genuflexión, por José Rafael López P.
Venezuela no se arruinó por falta de recursos, sino por la administración irresponsable de una de las mayores rentas petroleras del planeta. Durante décadas, el paÃs confundió la riqueza con el petróleo y el Estado con la petrochequera. Asà se consolidó una economÃa rentista, escasamente productiva, dependiente de la importación y atravesada por redes de corrupción estructural.
La renta dejó de ser palanca de desarrollo para convertirse en mecanismo de dominación polÃtica: el poder repartÃa, la sociedad dependÃa. En lugar de discutir cómo diversificar la economÃa y aumentar la productividad, la disputa giró en torno a quién capturaba la renta. El resultado fue un paÃs vulnerable, con institucionalidad debilitada y ciudadanÃa reducida a clientela.
El ascenso de Hugo Chávez no desmontó el rentismo: lo radicalizó. El estatismo expansivo destruyó buena parte del tejido productivo no petrolero y profundizó la dependencia de la renta.
El ascenso de Hugo Chávez no desmontó el rentismo: lo radicalizó. El estatismo expansivo destruyó buena parte del tejido productivo no petrolero y profundizó la dependencia de la renta.
Pdvsa, que durante décadas funcionó con estándares técnicos reconocidos internacionalmente, fue transformada en instrumento polÃtico. El despido masivo de más de 18.000 trabajadores tras el paro petrolero de 2002–2003 —documentado en informes oficiales y en investigaciones académicas sobre la industria— marcó un punto de inflexión. La capacidad técnica fue sustituida por lealtad partidista; la planificación, por consignas ideológicas.
Desde entonces, la inversión cayó sostenidamente, el mantenimiento se postergó y la capacidad operativa se deterioró. Según cifras secundarias reportadas por la OPEP y la propia data oficial venezolana, la producción pasó de más de 3 millones de barriles diarios a niveles históricamente bajos antes de la imposición de las sanciones sectoriales de 2017–2019. Es un........
