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La libertad frente a la muerte, por Fernando Mires

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23.06.2026

La libertad frente a la muerte, por Fernando Mires

Así como hay películas prohibidas para niños, hay otras que deberían serlo para quienes cruzamos el umbral de esa edad que nos acerca al otro lado. Pero es culpa mía. Yo sabía que después de ver el film «Die Auslöschung» (La Extinción) me iba a sobrevenir una de esas depres que ni con yoga se quitan.

Una razón por la cual a pesar de los pesares la vi, es que no pierdo ningún film donde actúe el austriaco Klaus María Brandauer, divo que pertenece a esa corte de magnéticos como Sir Lawrence Olivier, Rod Steiger, Marlon Brando, quienes hasta cuando actuaban mal lo hacían bien. Otra razón adicional fue que la vi por razones sociales; pues la gente me iba a preguntar mi opinión acerca del tan anunciado filme y a nadie le gusta pasar por ignorante.

Por lo demás yo ya sabía cual iba a ser el tema: uno de los que más detesto: el de la eutanasia. O como tantos «pseudos» dicen, el de «morir en dignidad», como si la muerte, esa putona, fuese tan digna

Quizás esa es otra razón por la cual vi el film. Desde hace tiempo observo, y no sin cierto temor, como está apareciendo en la cinematografía europea una suerte de «estética de la eutanasia». Creo que ese fenómeno dista de ser casual. Pienso que la cinematografía sólo ha recogido un sentir que anda dando vuelta y que, eso es muy peligroso, puede estar ya golpeando las puertas de los hospitales.

Quizás esa es otra razón por la cual vi el film. Desde hace tiempo observo, y no sin cierto temor, como está apareciendo en la cinematografía europea una suerte de «estética de la eutanasia». Creo que ese fenómeno dista de ser casual. Pienso que la cinematografía sólo ha recogido un sentir que anda dando vuelta y que, eso es muy peligroso, puede estar ya golpeando las puertas de los hospitales.

El controvertido escritor francés Michael Huollevecq quien es cualquier cosa menos piadoso, anotaba en su novela «Partículas Elementales», que en nuestro tiempo los temas de la libertad de matarse en caso de enfermedad incurable y la libertad de matar al embrión, han aparecido «curiosamente» al unísono. Cierto. Da la impresión de que en el espíritu del tiempo el tema de la libertad de morir pugna por hacer su entrada triunfal, como si hubiésemos alcanzado un estadio civilizatorio en el cual ya estamos en condiciones de decidir el instante de nacer y morir, atributo que hasta hace poco era otorgado a Dios o a su hija, la Naturaleza.

En otras palabras, unos de los tabúes más tercos de la historia, el de no decidir sobre el momento de nuestra muerte, quiere ser suprimido. Es mi impresión.

No voy a relatar aquí........

© Tal Cual