Cortezas innecesarias
Cortezas innecesarias
El sistema ha crecido tanto que ha terminado por confundirse con la realidad
Un hombre entra a una oficina de empleo. / Archivo
Meta y las demás empresas tecnológicas (y no tecnológicas, para decirlo todo) despiden gente con la eficacia con la que los sacapuntas generan virutas. De niño me fascinaba ese momento en el que el afilalápices producía una espiral de piel de madera. Me interesaba, más que la mina, esa especie de escama frágil con forma de bucle. La viruta olía a madera, sabía a madera, evocaba la existencia del bosque de los cuentos. La mina, que parecía venir de las profundidades de la tierra, no era nada sin ella. Me llaman la atención las máquinas productoras de virutas. La sierra eléctrica, pongamos por caso, o la lima, incluso la de las uñas. Las virutas, antiguamente, iban a la basura. Hoy se aprovechan para hacer........
