La niña del columpio
Trabajadores en Bandar Abbas (Irán) huyen de los efectos de la guerra. / Mohammad Rasoul Moradi / EFE
Cuando el algoritmo se caotiza, entre videos de agentes inmobiliarios pretendidamente pijos que te enseñan pisos en el barrio de Salamanca por 3 millones, como si se fuera una bicoca que no puedes dejar escapar, reels sobre el viaje a Japón que parece que nunca haré y “creadoras de contenido” en mallas intentando venderte su cuerpo polioperado y fotocopiado, se nos cuela en este tiempo de guerra toda la morralla propagandística sionista, la antisionista, la trumpista, la antitrumpista, los troleos de los pasdarán al presidente norteamericano en forma de monigotes de Lego, los ultimátums, los penultimátums, los zapatos marrones del secretario de Guerra, los memes de Marco Rubio disfrazado de ayatolá o de beisbolista bolivariano, las imágenes dantescas de Beirut como un Guernica contemporáneo… haciendo que nuestra psique oscile incongruente entre la risa, la estupefacción y el hastío, hasta que dice ¡basta! y nos queremos sumir en la más absoluta analgesia frente a una realidad que parece burlarse de nosotros, pues ya no la controlamos en absoluto.
Entre toda esa mierda diaria y constante, cuyo suministro parece estar más garantizado hoy que el del petróleo, se coló en mi pantalla un vídeo que fue para mí como un Lexatín de pura poesía. No sé si es real, pero como ya........
