Bienvenidos a la injusticia en la reforma a la justicia
“Fue en el penúltimo café,
mientras hablábamos de amor
o en aquel beso en el andén
que dejé mi corazón, mi corazón.
Fue en un vuelo de pájaros
o en la fosforescente luz
de tus ojos arándano,
que dejé mi corazón, mi corazón perdido.”
“You just might get what you want
So you better think carefully
I’ll have you up seven moons with me
I’ll turn you to a
Sleepwalker, dream of me wherever you go
If I take you home, I’ll turn you to a
Sleepwalker, eyes are burnin’ open or closed”
Injusta desde el día uno, cuando se propuso la reforma. El GRAN deudor en la procuración de justicia en México no está en los juzgados, en las magistraturas o en la Suprema Corte. Radica en las fiscalías, ministerios públicos, policías, defensorías. Decir otra cosa es mentira. Como también es falsedad sostener que esta reforma en puerta traerá más y mejor justicia; resultará, eso sí, en una concentración de poder en manos de unos cuantos allegados al régimen que terminará por trastocar irremediablemente al Poder Judicial. Bienvenidos a un poder sumiso al Ejecutivo, garante de mayor injusticia para el pueblo.
Injusta —además de una simulación— la que será la elección de jueces a partir de 3,422 candidatos para ocupar 881 cargos federales. ¿Los nueve ministros de la SCJN? Sopesar (¡por favor!) los perfiles de 64 suspirantes… Y luego, cinco para Tribunal de Disciplina Judicial, dos para la Sala Superior del Tribunal Electoral, 15 para las salas regionales, 464 magistrados de circuito y 386 jueces de distrito. No en balde circulan listas recortadas, dándole sugerencias —instrucciones es mejor término— a la gente de por quién votar… “Ponga usted una cruz en tal o cual nombre, listado con tal o........
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