menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

¡Cuidado! La soberanía está sobrevalorada

20 0
14.06.2026

“La tiranía más perfecta es aquella que utiliza las apariencias de la libertad”.Montesquieu

“La tiranía más perfecta es aquella que utiliza las apariencias de la libertad”.

“Las palabras pueden producir los efectos más extraordinarios. Pueden incluso sustituir a la realidad”.Gustave Le Bon

“Las palabras pueden producir los efectos más extraordinarios. Pueden incluso sustituir a la realidad”.

Voy a decir algo que en México se ha vuelto más riesgoso que cuestionar a la Virgen de Guadalupe en plena Basílica: la soberanía está sobrevalorada.

Ahora pueden venir los guardianes de la patria, los custodios del petróleo, los sacerdotes de la autosuficiencia energética y los monaguillos de la Cuarta Transformación a explicarnos que sin soberanía no existe nación, que sin soberanía no existe independencia y que sin soberanía terminaremos convertidos en colonia de Noruega, de Suiza o de algún otro país condenado a padecer altos ingresos, servicios públicos eficientes y una calidad de vida insoportablemente elevada.

Y por soberanía no me refiero a la independencia nacional ni a la capacidad de un Estado para tomar decisiones propias. Hablo de la obsesión casi religiosa que la clase política mexicana —y buena parte de América Latina— ha desarrollado alrededor de esa palabra, como si fuera el fin último de toda política pública y la medida suprema del éxito de una nación.

La herejía viene al caso porque Claudia Sheinbaum declaró esta semana que sin soberanía energética no hay soberanía nacional. La frase fue recibida con la solemnidad habitual. Después de todo, la soberanía ocupa en el imaginario político mexicano un lugar semejante al de ciertos dogmas religiosos: se acepta, se repite y se venera. Lo que rara vez se hace es someterla a escrutinio.

Nadie preguntó lo más importante: ¿y quién ha demostrado que eso que dice es cierto? Porque una cosa es repetir una palabra y otra convertirla en una ley de la física.

Desde hace años, la política mexicana vive obsesionada. Soberanía energética. Alimentaria. Tecnológica. Farmacéutica. A este ritmo, cualquier día nos anunciarán la soberanía emocional para evitar........

© SDP Noticias