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Reforma electoral para garantizar la mayoría calificada

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27.02.2026

Toda reforma electoral se diseña en torno a propósitos explícitos. El ciclo que iniciará en 1963 y que llegó hasta 2007 se caracterizó por el afán de construir un sistema que brindara espacios de representación a una minoría cuyos antecedentes, antes del inicio de esa fase, reportaban una situación excluyente.

El amplio dominio de una de las fuerzas políticas obstaculizaba la presencia de la diversidad de partidos, y otro tanto ocurría con normas electorales muy lejanas de propiciar la competencia política. El reto democrático consistió en generar una dinámica que permitiera la interacción entre mayoría y minorías, lo que, a su vez, conducía a la transformación del sistema electoral.

Consecuente con lo anterior, se generaron disposiciones y mecanismos para delimitar a la mayoría e impulsar a las minorías, primero con los llamados diputados de partido y más adelante con el sistema electoral mixto que combina los diputados de mayoría con una representación proporcional que amplió su número, de 100 a 200, en virtud de la reforma de 1986, para así derivar en una integración de la Cámara de Diputados con los 500 miembros de los que dispone hasta la actualidad.

Las ventajas que ofrecía para la pluralidad el sistema electoral mixto, eran importantes, pero no bastaban; se requería establecer las fronteras para lograr la mejor combinación entre mayoría y proporcionalidad. Al principio se planteó un límite de 350 diputados como el máximo al que podía aspirar a tener un partido por ambos principios, pero después se ajustó esa cifra a 315, para finalmente quedar en 300 conforme a la reforma de 1996. Por otra parte, se fijó en 8% el máximo que podía tener un partido en cuanto a sobrerrepresentación y se mejoraron las disposiciones encaminadas a mejorar la organización........

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