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Venezuela: el autoritarismo cambió de manos, no de rostro

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10.01.2026

Hoy el poder real en Venezuela tiene nombre y apellido: Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez. No son figuras de transición; son los herederos directos del autoritarismo. No llegaron para desmontar el sistema, sino para administrarlo con mayor eficacia, menor estridencia y una narrativa más digerible para la comunidad internacional. El error —o la trampa— es confundir su ascenso con un cambio de régimen. Lo ocurrido en Venezuela no fue una liberación, sino un reacomodo.

La salida de Nicolás Maduro del tablero político fue presentada como un punto de inflexión histórica. Las imágenes del exmandatario ante tribunales, su retórica de “prisionero de guerra” y la cobertura internacional crearon la ilusión de justicia en marcha. Pero la ilusión duró poco. Bastó observar quién tomó el control real del poder para entender que el sistema no se cayó: se depuró.

Delcy Rodríguez se consolidó como la jefa del Ejecutivo de facto. Controla nombramientos, decide relevos, impone lealtades y define el ritmo del proceso interno. No gobierna para democratizar, gobierna para estabilizar. Jorge Rodríguez, desde la presidencia de la Asamblea Nacional controlada por el chavismo, administra la agenda legislativa y, sobre todo, opera como interlocutor clave con Washington. No es jefe de Estado, pero es operador central del nuevo equilibrio.

La caída de Maduro no arrastró consigo al régimen; solo desplazó a quienes ya no resultaban funcionales. Viejos maduristas fueron relegados, neutralizados o desaparecidos del escenario público:........

© SDP Noticias