La generación más inteligente... ¿o la más vulnerable?
Nunca antes la humanidad había depositado tantas esperanzas en una generación como las que hoy comienzan a despertar los niños que tienen entre ocho y doce años. Basta convivir unos minutos con ellos para advertir que poseen capacidades que hace apenas dos o tres décadas parecían impensables. Aprenden con enorme rapidez.
Se familiarizan intuitivamente con la tecnología. Procesan grandes cantidades de información en tiempos sorprendentemente breves. Son observadores, curiosos, analíticos, críticos, inconformes, atrevidos, desinhibidos y mucho menos dispuestos que generaciones anteriores a aceptar una respuesta simplemente porque provenga de un adulto o de una figura de autoridad. Preguntan. Debaten. Cuestionan. Contradicen. Detectan inconsistencias con una velocidad que muchas veces desconcierta incluso a sus padres y maestros.
Son, sin duda, una generación extraordinariamente prometedora.Pero precisamente allí aparece una paradoja que debería preocuparnos profundamente.
Nunca una generación había nacido con tanto potencial intelectual y, al mismo tiempo, había enfrentado tantos riesgos de desperdiciarlo. Nunca habían tenido acceso tan temprano a semejante cantidad de información. Nunca habían dispuesto de herramientas tecnológicas tan poderosas. Nunca habían podido consultar, desde un teléfono móvil, bibliotecas enteras, museos, idiomas, inteligencia artificial, cursos universitarios, investigaciones científicas y prácticamente cualquier conocimiento producido por la humanidad.
Y, sin embargo, nunca había existido un riesgo tan grande de subutilizar el cerebro humano precisamente porque muchas de las funciones que antes exigían esfuerzo intelectual hoy son realizadas instantáneamente por la tecnología.La paradoja es inquietante.
La inteligencia artificial resolverá operaciones matemáticas, redactará textos, resumirá libros, traducirá idiomas, responderá preguntas, propondrá soluciones y ejecutará tareas que hace muy poco exigían largas horas de estudio o reflexión.
Todo........
