Después del baile: el silencio del poder
El dato no está en lo que siguió al Super Bowl.
El dato está en lo que no siguió.
No hubo réplica.
No hubo contraofensiva cultural.
No hubo una narrativa capaz de disputar el sentido de lo que ya había ocurrido.
Y cuando el poder no responde, no es porque esté reflexionando.
Es porque ya no tiene con qué.
El domingo la masa habló. El lunes, la cultura siguió su curso. Y del otro lado quedó un vacío incómodo, un silencio espeso, una ausencia que pesa más que cualquier tuit o descalificación tardía. Porque el problema nunca fue el espectáculo. El problema fue la reacción. O mejor dicho: la incapacidad de reaccionar.
Durante años bastó con el gesto adusto, el desprecio, la amenaza velada, el grito. Bastó con deslegitimar, ridiculizar, señalar. Esta vez no. Esta vez el grito rebotó contra una pared de música,........
