menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Como en ‘Mad Max’, el mundo entra en zona de peligro

28 0
14.05.2026

El problema ya no es quién dominará el mundo. El planeta empieza a oler demasiado a distopía. Durante décadas, películas como Mad Max parecían delirios exagerados sobre civilizaciones destruidas peleando salvajemente por agua, energía y supervivencia. Hoy empiezan a parecer menos fantasía… y más advertencia. Porque las peores etapas de la historia comienzan cuando el orden deja de sostenerse sobre reglas y empieza a sostenerse sobre miedo, fuerza y supervivencia. Y el mundo actual empieza inquietantemente a caminar hacia ahí.

Cuando las grandes potencias dejan de competir por ideas y empiezan a pelear únicamente por control, recursos y supervivencia estratégica, el planeta entra en una zona peligrosamente parecida a aquellas viejas distopías: caos, militarización, miedo y sociedades fracturadas luchando por lo básico. Y quizá ahí reside la señal más inquietante de esta época: el viejo orden ya empezó a derrumbarse, aunque muchos todavía no quieran admitirlo.

Durante décadas, Estados Unidos funcionó como centro político, militar, económico y cultural del planeta. El sistema internacional orbitaba alrededor de Washington. Europa seguía su liderazgo. América Latina dependía de su economía. Asia calculaba sus movimientos en función de la Casa Blanca. Los organismos internacionales operaban bajo coordenadas occidentales. Incluso los enemigos de Estados Unidos actuaban aceptando que seguía siendo el eje dominante del tablero global. Pero algo empezó a romperse. Y quizá lo más delicado es que el desgaste ya no parece temporal: empieza a parecer estructural.

Estados Unidos sigue siendo una potencia gigantesca, sí. Pero también exhibe señales de fatiga imperial: polarización extrema, deterioro institucional, fractura social, deuda monumental, conflictos raciales, tensión migratoria, pérdida de cohesión política, enfrentamientos internos entre poderes, radicalización ideológica, desgaste militar y una creciente pérdida de autoridad moral frente al resto del planeta. Vietnam dejó heridas. Irak destruyó credibilidad. Afganistán exhibió límites brutales. Gaza erosiona legitimidad. Y mientras tanto, Washington parece cada vez más atrapado entre confrontaciones externas y tensiones internas imposibles de contener del todo.

Ahí aparece una de las señales más peligrosas de las potencias cansadas: suelen volverse más agresivas exactamente cuando empiezan a percibir que ya no infunden el mismo miedo. Donald Trump encarna perfectamente esa ansiedad de control. Su........

© SDP Noticias