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¿Se acabó lo que se vendía? El tirano se queda solo

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01.05.2026

Ya no es cuánto poder tiene. Es cuántos le quedan… y cuántos ya lo soltaron.

El poder puede parecer absoluto mientras controla la escena, impone narrativa y ordena el espectáculo. Pero hay un punto en el que ese poder se desgasta, se fragmenta, se tensiona… y entonces deja de ser autónomo. Empieza a depender. Y cuando empieza a depender, deja de ser poder pleno.

Ese momento ya llegó.

Porque el problema ya no es el rechazo social —eso se volvió constante—, sino el desgaste del soporte real. Los pilares que sostenían al poder tiránico empiezan a moverse, a recalcular, a tomar distancia. No hay ruptura abierta. Hay algo más peligroso: retiro silencioso.

Y ese retiro pesa más.

Porque el poder no cae cuando lo enfrentan.

Cae cuando lo dejan de sostener.

Durante años, el poder desbordado se sostuvo en múltiples capas: aparato político, operadores, narrativa dominante, sectores económicos, respaldo institucional parcial, influencia cultural indirecta.

Hoy ese soporte ya no es el mismo.

Se adelgaza. Se enfría. Se distancia.

No es abandono total.

Pero ya no es respaldo.

Y cuando el respaldo se diluye, el poder entra en otra fase: la de la inercia.

Ahí es donde aparece el verdadero tamaño del círculo.

Un núcleo duro. Reducido. Ruidoso. Insuficiente.

El vicepresidente J. D. Vance, el secretario de Guerra Pete Hegseth, la vocería oficial —Karoline Leavitt— sosteniendo el relato,........

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