Sin un fondo misionero, el Plan México y los Polos de Desarrollo estarán destinados al fracaso
Los planes de desarrollo industrial y soberanía económica suelen naufragar no por falta de visión, sino por la ausencia de los instrumentos financieros adecuados para ejecutarlos. Históricamente, las naciones han diseñado ambiciosos documentos estratégicos que terminan estancados en el papel debido a una premisa errónea: asumir que la banca comercial privada o el libre mercado financiarán por sí solos la transformación productiva y de infraestructura de un país.
En la coyuntura estratégica del México contemporáneo, la articulación del Plan México y el despliegue de los Polos de Desarrollo para el Bienestar —impulsados con visión de futuro por la residenta Claudia Sheinbaum Pardo y ejecutados por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon— representan la gran apuesta histórica para consolidar la soberanía industrial, aprovechar la relocalización de empresas (nearshoring) y cerrar las brechas de desigualdad regional. Sin embargo, la advertencia económica es categórica: si este modelo no se apalanca y estandariza con un Fondo Financiero Misionero de escala nacional, corremos el riesgo inminente de un fracaso estructural donde los objetivos planteados no se cumplirán.
La evidencia económica internacional es contundente. Mariana Mazzucato y Laurie Macfarlane (2023), en su célebre investigación sobre bancos........
