México: la informalidad que normalizamos
¿Tenemos poco desempleo porque generamos suficientes buenos empleos o porque millones de mexicanos aprendieron a sobrevivir sin ellos?
México presume una de las tasas de desempleo más bajas entre las economías de la OCDE. Seguramente será argumento en este nuevo informe de gobierno.
En mayo de 2026 fue de apenas 2.7%, la segunda menor después de Japón. Pero existe otra cifra que cambia completamente la lectura: más de la mitad del empleo mexicano continúa siendo informal.
Podemos celebrar el primer dato. Pero no deberíamos hacerlo sin explicar el segundo.
Porque estar ocupado no necesariamente significa tener un empleo productivo, seguridad social, ahorro para el retiro, crédito, prestaciones o estabilidad.
México ha terminado normalizando algo extraordinario: una economía donde aproximadamente uno de cada dos trabajadores permanece fuera de la plena formalidad.
La informalidad también tiene ventajas. No todo es negativo. La informalidad funciona como una enorme válvula social. Cuando alguien pierde su empleo puede vender, transportar, construir, reparar, cocinar, comerciar o prestar servicios. No aparece necesariamente como desempleado porque crea alguna fuente de ingreso.
Eso explica parcialmente nuestro bajo desempleo.
La informalidad absorbe trabajadores, mantiene consumo, permite emprendimientos con pocas barreras de entrada y probablemente ha evitado mayores tensiones sociales durante numerosas crisis.
Por eso sería absurdo pretender resolverla persiguiendo vendedores ambulantes o pequeños comerciantes. El problema comienza cuando una válvula de emergencia se convierte en modelo económico permanente.
¿Dónde aparecen los costos?
Un trabajador informal puede resolver el ingreso de hoy. La pregunta es qué sucede cuando tiene 65 años, enferma o simplemente deja de producir. Parte de la factura que no financiamos durante su vida laboral termina apareciendo posteriormente como necesidad de gasto público vía programas sociales.
Y existe además una enorme diferencia de productividad entre una persona que trabaja con capital, tecnología, capacitación y financiamiento y otra que simplemente utiliza sus propias manos y pequeños ahorros para sobrevivir.
La informalidad no significa necesariamente improductividad. Existen informales extraordinariamente productivos. Pero estructuralmente dificulta aumentar productividad.
El sistema financiero enfrenta una paradoja
Para bancos, SOFOMES y Fintech, millones de trabajadores y pequeños empresarios informales representan simultáneamente un mercado gigantesco y un problema de información.
Pueden tener ingresos importantes. Pero muchas veces no tienen nómina, declaraciones consistentes, estados financieros o flujos suficientemente documentados.
¿Cómo determinar entonces su........
