La oposición no perdió una elección: perdió la conexión con México
Hay una realidad que la oposición mexicana parece empeñada en ignorar: México ya cambió.
Cambió la forma en que millones de personas entienden sus derechos. Cambiaron las prioridades. Cambió la relación entre el Estado y la sociedad. Cambió la idea de que el bienestar debía ser un privilegio reservado para unos cuantos.
Y, sobre todo, cambió la ciudadanía.
Mientras millones de mexicanas y mexicanos miran hacia adelante, una parte de la oposición continúa atrapada en una nostalgia política que confunde el pasado con el futuro.
Por eso la pregunta es inevitable: ¿de qué México están hablando?
Porque el país al que algunos quieren regresar es precisamente el país que millones decidieron dejar atrás.
Durante décadas nos dijeron que el Estado debía hacerse pequeño; que el mercado resolvería por sí mismo las desigualdades; que aumentar los salarios era una amenaza; que apoyar a quienes menos tenían era “asistencialismo”; que las pensiones, las becas y los programas sociales eran un gasto y no derechos; que primero había que esperar a que la riqueza llegara para después repartirla.
Ese modelo tuvo décadas para demostrar lo que podía hacer. Y México ya conoce el resultado.
Lo conoce la persona que trabajó toda su vida y llegó a la vejez sin una pensión digna. Lo conoce la familia que tuvo que elegir entre pagar la renta o comprar comida. Lo conoce la joven que abandonó sus estudios porque no tuvo oportunidades. Lo conoce quien trabajó jornadas interminables y aun así no consiguió que su salario alcanzara para vivir con dignidad.
No es una interpretación ideológica de la historia. Es la experiencia de millones.
Por eso México cambió.
Y cambiar no significa afirmar........
