Los devotos
A estas alturas, cuando ya es evidente que buena parte del viejo PRIAN habita en Morena; cuando el crecimiento económico es raquítico, la inflación golpea el bolsillo y las cifras oficiales sobre muertos, heridos, hospitales y el sistema de salud parecen acomodarse más a la narrativa que a la realidad, surge inevitable la pregunta: ¿el obradorato sigue teniendo defensores? Y quienes aún lo defienden, ¿son suficientes para sostener un régimen señalado, dentro y fuera del país, como un narcoestado?
Durante años funcionó la fórmula de culpar a otros. El mantra del “no volverán” sigue siendo eficaz, aunque profundamente falso. Lejos de representar una ruptura histórica, Morena es tan solo un conglomerado de intereses reciclados.
El primero está integrado por mercenarios de la política. Personajes que no encontraban cabida en un sistema democrático con reglas, normas y leyes. Aquellos que históricamente hicieron el trabajo sucio a cambio de beneficios económicos y cuotas de poder. Figuras como Gerardo Fernández Noroña, René Bejarano y Dolores Padierna, la familia Batres y una red de parientes y aliados que conciben el poder como patrimonio........
