Guinda naranja
En el tablero político mexicano Movimiento Ciudadano ha optado por jugar a la ambigüedad. Aunque se presenta como una “tercera vía” y presume independencia frente a Morena y al bloque opositor tradicional, en los hechos su conducta pública presenta otra realidad, la de una oposición que no incomoda.
La narrativa naranja insiste en diferenciarse de los otros partidos. Dicen no ser ni oficialismo ni oposición. Sin embargo, ese discurso se desmorona cuando se observa su comportamiento en el legislativo y en sus decisiones políticas.
La supuesta autonomía se convierte en acompañamiento, en una sofisticada estrategia de alinearse sin asumir el costo político que representaría el hacerlo abiertamente.
En el Congreso MC ha optado por una estrategia de bajo perfil. En iniciativas claves, no confronta, no lidera resistencias ni propone alternativas. En el mejor de los casos, se limita a dar matices retóricos y en el peor, se ausenta o vota en silencio junto a Morena.
Este comportamiento responde a un cálculo político: el de posicionarse como una fuerza........
