90 años de vida
Don Ramón Miranda Miranda, mi padre, nació en Torreón, Coahuila, el 28 de enero de 1936. Así es que ayer cumplió sus bien vividos y largamente recorridos 90 años. Se dice o escribe en una simple frase, pero representan toda una vida.
A propósito de este acontecimiento significativo para nuestra familia, les contaré algunas anécdotas breves que pueden tener alguna relación significativa con el México de ayer y hoy.
La de mi padre, es una historia de migraciones al interior del país. De niño, vivió en Torreón, luego en Pachuca y más tarde en la Ciudad de México. Esas mudanzas hogareñas se debieron al hecho de que su padre o mi abuelito, Francisco Miranda Bribiesca (León, Guanajuato, 1916), era zapatero, o para decirlo más elegantemente, era trabajador de la industria del calzado, que recorría ciudades, con su familia, según el lugar donde encontraba trabajo. Por ello, la escuela primaria mi padre la cursó con muchas dificultades y durante periodos interrumpidos.
Mi padre y nosotros, como familia, vivimos alrededor de 25 años en Tlatelolco. Tiempo después mi papá y mi mamá, Margarita Arroyo, junto con mis hermanas pequeñas, se trasladaron a Cuernavaca; después, en otro tiempo, regresaron a la Ciudad de México. Actualmente, mi padre vive en Querétaro. Historias de migraciones.
Él nos contaba que, debido a las carencias familiares, inició su vida laboral desde niño. Ayudaba a su papá en las tareas del oficio zapatero y a llevar calzado o materiales para su fabricación, de un lado a otro de las ciudades. Así y poco a poco, ese oficio de zapatero se convirtió, posteriormente, en una labor más compleja y organizada, pues decidió iniciarse y probar como pequeño empresario de la misma........
