La metamorfosis de la adicción: de la combustión a las bolsas de nicotina
Hace poco más de dos lustros dejé de fumar. Para entonces, consumía hasta dos cajetillas diarias.
En la larga cadena de intentos fallidos que precedieron al definitivo, me dediqué a leer todo lo que pude sobre la naturaleza de la adicción. Quería entenderla para poder combatirla.
Recuerdo con particular claridad un libro: La diva Nicotina, de Iain Gatelly. Me sorprendió descubrir que el tabaco no solo se expandió con una velocidad extraordinaria por el mundo, sino que su historia está profundamente entrelazada con algunas de las grandes tragedias de la humanidad, como el comercio de esclavos.
Pero hay algo aún más inquietante: la facilidad con la que el tabaco se incrusta en las culturas. En muchos casos, basta una generación para que deje de ser una sustancia ajena y se convierta en parte de los mitos fundacionales de un pueblo.
La conclusión, desde entonces y hasta hoy, es clara: la nicotina es una sustancia profundamente adictiva. Y el negocio construido en torno a ella, en todas sus formas, ha generado algunas de las mayores fortunas del mundo.
Pero no es un mercado cualquiera. Su expansión global ha estado marcada por prácticas sistemáticas de engaño y encubrimiento. Basta recordar los juicios contra las grandes tabacaleras en Estados Unidos, donde se documentó que durante años ocultaron información científica que demostraba la relación........
