menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La nueva asimetría

30 0
10.10.2026

México ha tenido que aprender a convivir con una gran potencia. La asimetría con Estados Unidos es una condición permanente de nuestra geografía y nuestra historia. Su economía es considerablemente más grande, su capacidad militar incomparable y su influencia tecnológica, financiera y diplomática alcanza prácticamente todos los rincones del planeta.

Pero una nueva forma de desigualdad comienza a surgir. Es menos visible que las diferencias económicas o militares, aunque podría resultar igualmente decisiva: la capacidad de los gobiernos para transformar información en inteligencia; inteligencia en estrategia; y estrategia en resultados.

En el siglo XXI, el poder de una nación dependerá cada vez más de su capacidad para comprender situaciones complejas antes que sus adversarios, anticipar acontecimientos, identificar oportunidades y tomar mejores decisiones. La inteligencia artificial está transformando precisamente esas capacidades.

Y México enfrenta una disyuntiva histórica: utilizar la IA para reducir algunas de sus desventajas frente a Estados Unidos o permitir que se convierta en una nueva fuente de dependencia y vulnerabilidad.

Una revolución silenciosa en la diplomacia

Pensé en ello al leer “A Conceptual Framework for AI-Augmented Statecraft”, de Charlie Pozniak, publicado por el Belfer Center de Harvard Kennedy School en agosto de 2026. El trabajo propone una transformación profunda de la manera en que los gobiernos preparan, ejecutan y evalúan su política exterior. Su planteamiento central no consiste en sustituir diplomáticos por algoritmos, sino en ampliar las capacidades humanas mediante herramientas computacionales. La distinción es fundamental.

La política internacional ya no es un juego de ajedrez donde conocemos todas las piezas, las reglas y las condiciones para ganar. Los intereses cambian, las intenciones son ambiguas, los actores ocultan información y las decisiones producen consecuencias inesperadas.

Por eso Pozniak identifica tres problemas fundamentales: representación, inferencia y evaluación. ¿Podemos representar correctamente una realidad geopolítica extraordinariamente compleja? ¿Podemos conocer las verdaderas intenciones de nuestros interlocutores? ¿Podemos determinar objetivamente qué constituye un resultado exitoso?

Ninguna IA puede resolver completamente estas preguntas. Pero sí puede ayudar a los funcionarios a investigar mejor, detectar contradicciones, construir escenarios, explorar alternativas y evaluar riesgos. El diplomático del futuro no será reemplazado por una máquina. Será capaz de utilizar capacidades intelectuales que ninguna persona podría desarrollar individualmente.

El verdadero problema de México

La relación México-Estados Unidos constituye un laboratorio extraordinario para esta transformación. Pocas relaciones bilaterales reúnen semejante diversidad de asuntos interdependientes: comercio, migración, seguridad, energía, inversión, agricultura, tecnología, agua, cadenas de suministro y política interna.

Una decisión migratoria........

© SDP Noticias