Encuestas, ansiedad y orden en Perú con el péndulo hacia la ultraderecha de Keiko Fujimori
Hay algo revelador en las encuestas peruanas sobre la renovación presidencial que será en las elecciones del 12 de abril y es que no dicen solo quién va arriba, sino desde qué emociones se está votando. Que Keiko Fujimori encabece con márgenes estrechos en un escenario fragmentado no es, por sí mismo, una sorpresa ya que ella es hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, quien gobernó por 10 años con reelección y represión incluida.
Keiko Fujimori compite por cuarta vez por el cargo, liderando con un 14.5% según Datum, por encima del 13% previo, es decir que su candidatura va en crecimiento pero lo que sí es sorpresa es el clima que permite que candidaturas de corte duro como la de Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima, se mantengan competitivas aún con una ligera caída, disputando palmo a palmo un electorado fatigado. En esa competencia, incluso perfiles atípicos como Carlos Álvarez, excomediante, subió al segundo lugar con 10.9% en sondeos y prosperan no tanto por su programa, sino por su capacidad de encarnar el enojo.
Perú funciona aquí como espejo y advertencia de la manera en que las derechas se van reestructurando, reinventando y reposicionando en América Latina. Es relevante Carlos Álvarez porque en un ejemplo con el caso mexicano, es como si la derecha, frustrada por no tener perfiles limpios y competitivos, decidiera lanzar a “Brozo”, el payado crítico tenebroso, a la presidencia.........
