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No se hagan bolas

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01.06.2026

En los primeros meses de 1994 el país vivía la peor crisis política de su periodo priista. El levantamiento indígena en Chiapas puso al régimen en severa dificultad en el momento crítico de la sucesión presidencial. Meses antes, Luis Donaldo Colosio había sido designado candidato. El presidente Salinas nombró a Manuel Camacho negociador con el EZLN; cometió el error de habilitarlo como potencial candidato sustituto. Ante la maledicencia de que era inminente el reemplazo, se convocó a la élite priista ampliada para aclarar que Luis Donaldo seguiría como candidato. El presidente dijo “no se hagan bolas”; el efecto en muchos fue que se hicieran bolas.

Las palabras presidenciales son poderosos generadores de significado que cada uno interpreta a modo. De todos los presidentes, Andrés Manuel pudo entenderlo mejor; su ascendiente popular y saturación de la comunicación le permitían el descuido, ligereza y franca mentira, sin mayores consecuencias. La palabra presidencial se degradó y parecía que López Obrador se burlaba de todos y de sí mismo cuando acudía al fetichismo para conjurar la pandemia, presumir que ya no había........

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