Ruffo, fundador del PRIAN: preguntas incómodas para Calderón y Salinas
Ernesto Ruffo Appel fue el primer gobernador no priista en la historia del México moderno, es decir, posrevolucionario. Acusado por el delito de huachicol fiscal, lo arrestó la Fiscalía General de la República y no se ve sencilla su situación ya que, como dijo la titular de la dependencia, Ernestina Godoy, Ruffo y sus cómplices dañaron a la nación por alrededor de 4 mil millones de pesos.
Más allá de la gravedad de las acusaciones —no es poca cosa ser señalado como presunto responsable de encabezar la mayor red de contrabando de combustible— y de las predecibles reacciones de la oposición y de una parte de la prensa ante la aprehensión del exgobernador de Baja California, conviene ejercitar la memoria.
Vale la pena recordar lo que ha representado Ernesto Ruffo en la lucha política que, sobre todo desde 1988 —cuando Carlos Salinas de Gortari llegó a la presidencia—, libran en México dos proyectos antagónicos: el neoliberal, hoy envalentonado por el apoyo de la extrema derecha de EEUU, y el de la izquierda progresista, que desde 2018 ha encabezado el gobierno federal con Andrés Manuel López Obrador en un primer sexenio, y a partir de 2024 con Claudia Sheinbaum al frente del poder ejecutivo.
El PRIAN resulta fundamental para entender la política mexicana. A mi juicio, ese bipartidismo conservador que tanto daño hizo al país comenzó a gestarse cuando, en el sexenio de Salinas, el PRI permitió que el PAN gobernara Baja California. Aquel episodio, la primera concertacesión autorizada por el viejo y autoritario partido en el poder, fue el acto fundacional de una alianza política que con los años terminaría consolidándose, en mi opinión —que es la de mucha gente— para la mayor desgracia de México.
Con aquella negociada derrota del PRI a favor del panista Ruffo, bendecida por el entonces presidente Salinas, se buscó proyectar la imagen de una........
