Borborigmos mediáticos o el asquerocito ruido intestinal de Aguilar Camín
Supuse que él se refería al contenido de su artículo de ayer viernes publicado en el diario propiedad de Francisco Pancho González, “Sobre la duración de la estupidez institucional”. No me equivoqué. Comprobé que Aguilar Camín sintetizaba su texto con la palabra borborigmos después de preguntar a alguien que sí puede leer ese periódico.
Me resulta imposible entrar a Milenio porque no pago una suscripción; como ahora estoy muy gastado ya veré el próximo mes si entrego a su tesorería 1 mil 390 pesos por el derecho de acceder a sus materiales.
Decir que alguien se expresa con borborigmos significa que habla con el desagradable sonido —una especie de gorgoteo— producido por el movimiento de gases y líquidos en el intestino. Si ya es bastante pinche decir eso acerca de la forma en que articula sus ideas cualquier persona, resulta perverso lo que hizo Aguilar Camín: dedicar tal comparación intestinal a una mujer respetable.
En los últimos meses, años inclusive, algo he aprendido de gastroenterología —y no periodística, sino aquella que se trata en hospitales—.
En gastroenterología periodística me volví experto desde 2018, cuando con la 4T se acabaron los privilegios para la comentocracia. Ello llevó a que se pusieran ruidosos los intestinos de tanta gente dedicada al columnismo y a la administración de medios; ruidos que van desde los borborigmos internos en sus panzas hasta las flatulencias que nos recetan cada día como materiales supuestamente informativos.
Interesantes borborigmos. Aparecen cuando el tracto digestivo se pone ruidoso durante el procesamiento de alimentos. La........
