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La democracia no es una ecuación; es un acuerdo siempre imperfecto

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14.07.2026

De tanto en tanto alguien vuelve a encender las redes sociales por la “ingeniosa” idea de restringir el voto popular a los que pagan impuestos o tienen ciertos conocimientos. Así, este fin de semana, Natalia Torres, influencer y constitucionalista de la Universidad Panamericana se volvió flanco de múltiples críticas al proponer la aplicación de un examen de conocimientos para tener derecho a votar. Como muchas voces salieron a decir, este tipo de propuestas no tienen nada de original e irónicamente muestran una gran ignorancia sobre la lucha por el reconocimiento del sufragio universal.

Las democracias censitarias —donde solo votaban hombres blancos y ricos— tardaron en conjunto poco más de 150 años en reconocerlo como nos cuenta Adam Przeworski en su libro Por qué tomarse la molestia de hacer elecciones. Ahí también explica este politólogo polaco que la resistencia al voto popular radicaba —y lo sigue haciendo— en el miedo de que los pobres “les arrebaten” a los ricos sus propiedades. Lo interesante, es que precisamente la creación de tribunales constitucionales coincide con la expansión del sufragio universal. Es decir, se reconoció el voto a campesinos, obreros y mujeres a la par de la creación de órganos que pudieran “controlar” los deseos de mayor igualdad de la masa popular como claramente sugiere Przeworski.

Pero además del factor económico hay otro más al que poca atención se le presta y tiene que ver con el también........

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