Houston, tenemos un problema (de comprensión)
Hay temas que me provocan dolor de cabeza. Después de más de 20 años dedicado al periodismo, en especial el periodismo tecnológico, la persistencia de la desinformación sobre el programa Apolo y de la desconfianza sobre sus logros me resultan inexplicables, inexcusables y, en estos días, con la misión Artemis II orbitando nuestro satélite natural en un derroche de ciencia y valor, francamente insoportables.
A pesar de la apabullante acumulación de evidencia física y testimonial, a pesar de la validación de potencias rivales durante la Guerra Fría, a pesar de que llevamos más de 50 años disparando rayos láser a espejos en la superficie lunar y viéndolos regresar, una no despreciable fracción de la población mundial sostiene que la llegada del hombre a la Luna fue una farsa elaborada, sostenida sobre una producción cinematográfica dirigida nada menos que por Stanley Kubrick.
¡Las sombras en las fotografías lunares no son paralelas! ¡Eso prueba que se usó una iluminación de estudio, con múltiples fuentes de luz! Ese argumento falla en comprender el efecto de la perspectiva lineal en un plano bidimensional. Anu Ojha, director de descubrimiento del National Space Centre de Leicester, Inglaterra, explicó en una publicación en su sitio web que la distorsión visual convierte líneas paralelas en líneas convergentes o divergentes según el ángulo de visión del observador y la topografía del suelo, un recurso que los artistas han dominado hace siglos bajo el concepto de punto de fuga y que se puede comprobar simplemente parándose en medio de una vía férrea.
Otro argumento esgrimido a menudo cita la presencia, entre la Tierra y la Luna, de los cinturones de radiación de Van Allen. Estas dos zonas en la magnetosfera terrestre que........
