Recuperando la libertad de expresión después del gobierno Petro
Después de una vigilancia absoluta, hoy recupero mi columna en Semana; hoy vuelvo a opinar en paz. La censura fue implacable: fueron muchas las ocasiones en las que, desde ciertos sectores del gobierno Petro, utilizaron mis convicciones para atacar a mi papá, designado comandante de las Fuerzas Militares durante el último periodo de la horrible noche. El silencio, entonces, era una obligación. Decidí tomar nota y no convertirme en un costo mayor, ya que todo estaba en juego.
Volver a escribir no significa simplemente retomar una costumbre. Significa ejercer un derecho y, a mi parecer, un deber que, durante demasiado tiempo, estuvo condicionado por un ambiente en el que cada palabra, cada publicación en redes sociales e incluso ciertas actividades parecían estar bajo constante observación. Escribir, después de tales circunstancias, es una forma de liberar la verdad que durante tanto tiempo estuvo cohibida.
El nombramiento de mi papá pudo haber frustrado las aspiraciones de quienes querían someter a las Fuerzas Militares de Colombia a intereses políticos y convertirlas en un instrumento al servicio de las ideologías en el poder. La mayoría de las batallas que libraron algunos altos mandos pasaron desapercibidas para la opinión pública. Sin........
