No podemos perder el país en 2030
Estuvimos a casi un punto porcentual de perder la democracia en Colombia. La ambición del petrismo por perpetuarse en el poder era notoria. Aunque algunos intenten negarlo, sus esfuerzos estuvieron encaminados hacia ese objetivo. Sin embargo, gracias a la resistencia de las instituciones, el pueblo democrático castigó en las urnas a ese proyecto político tan permisivo con la corrupción. El atentado contra la democracia fue neutralizado y, por ello, hoy aflora la esperanza de construir un mejor país.
Sería un error creer que la derrota electoral del petrismo significa la desaparición de la amenaza. A pesar de la creciente conciencia ciudadana sobre la importancia de defender la libertad, no podemos negar la alta votación que obtuvo la actual oposición. Ahora bien, sería ingenuo atribuir esos resultados exclusivamente al voto fiel de una militancia convencida. Parte de esa votación sí responde a una estructura política consolidada durante décadas. Pero también es necesario preguntarse cuánto influyeron el enorme poder del Estado en sus manos, la contratación pública y, especialmente, la presencia armada ilegal que persiste en ciertas regiones del territorio........
