Nuestra cocina
La cocina nació de una necesidad. Desde que el ser humano dominó el fuego, hace más de un millón y medio de años, comenzó una de las transformaciones culturales más profundas de nuestra historia. Cocinar fue, en su origen, una respuesta al entorno, al clima, al alimento disponible, a la vida en común. No fue un acto de refinamiento, sino de supervivencia. Y, sin embargo, en ese gesto primario de encender el fuego, esperar, transformar, ya estaba insinuada una parte esencial de lo que seríamos después.
Nada en la cocina apareció de manera súbita. Como toda gran creación humana, tuvo un comienzo humilde y una larga maduración. Su evolución fue lenta, acumulativa, íntimamente ligada a las sociedades que la ejercieron. Mucho tiempo después, en la antigüedad y en la Edad Media, la cocina comenzó a adquirir prestigio. En Grecia, en Roma y más tarde en las cortes europeas, dejó de ser solo necesidad para convertirse también en signo de poder, en emblema de civilización.
Con la Edad Moderna y el Descubrimiento de América, esa evolución se amplió de manera decisiva. El intercambio de productos, técnicas y costumbres redibujó el mapa gastronómico del mundo. El mestizaje no solo transformó los territorios: transformó el gusto, el lenguaje de la mesa y la manera misma de entender la cocina. De ahí nacieron tradiciones culinarias que aún hoy sostienen la identidad de........
