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El llamado urgente del campo colombiano

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thursday

Colombia tiene vocación agropecuaria, siempre la tuvo, y es de las pocas cosas de las que este país puede presumir sin ruborizarse. Pero cuatro años de gobierno dejaron al sector en una situación que va mucho más allá de lo que vamos a ver hoy. Problemas que, sí, han existido históricamente en el país, pero que uno esperaría que un gobierno que se rasgaba las vestiduras hablando de sus campesinos no hubiera pasado por alto: vías terciarias destruidas, educación rural en el olvido, falta de conectividad, trabajo informal como regla y no como excepción, intermediarios que se quedan con la mayor parte, proyectos productivos que nunca llegaron, una crisis de mano de obra que nadie quiere nombrar y una crisis generacional silenciosa donde los jóvenes del campo simplemente se van porque quedarse no tiene futuro. Todo eso existe y todo eso es gravísimo. Pero hoy vamos con dos temas puntuales que dejó este Gobierno y que el siguiente tiene que atender con urgencia, porque son el tipo de nudos que si jalas mal, se aprietan más.

Las APPA: el caballito de troya del ordenamiento territorial

Las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos sonaban como exactamente lo que su nombre dice. El problema es que Colombia no es un país que sufra de escasez de alimentos. Entonces uno se pregunta para qué sirven realmente. Y la respuesta es sencilla, esta figura fue más una herramienta del Gobierno nacional para meterse en decisiones que constitucionalmente le pertenecen a los municipios.

Para entender el lío hay que explicar algo básico. En Colombia cada municipio tiene lo que se llama un Plan de Ordenamiento Territorial (POT), que es el documento donde el municipio decide cómo se usa su suelo: dónde se construye,........

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