Sin cambio
Fue una hora y media que se sintió como años. Sentados en una oficina blanca del Sebín, el servicio de inteligencia bolivariana, nos mirábamos en silencio, intentando sonreír como si no estuviera pasando nada. Sin embargo, sospechábamos que nos estaban grabando o escuchando. El agente que nos había detenido se levantó de su escritorio y abandonó el recinto. Antes, nos había hecho decenas de preguntas, revisado nuestros documentos, tomado fotografías e incluso revisado nuestros celulares: fotos personales, conversaciones privadas y redes sociales.
Nuestro camarógrafo, Andrés Sánchez; un productor; un asistente y yo fuimos retenidos la semana pasada cuando intentábamos ingresar a Venezuela. Decidimos hacerlo desde Cúcuta, diciendo abiertamente que éramos periodistas y que queríamos llegar hasta San Antonio del Táchira para, desde allí, intentar continuar hacia Caracas. El agente de inmigración, de trato amable, nos explicó que antes debíamos ser entrevistados por un funcionario del servicio de inteligencia bolivariana.
Con el paso de los minutos, la situación se fue tensando. Conocíamos lo que estaba pasando al otro lado de la frontera, en donde se estaba reportando un incremento de acosos y........
