Paz total o poder con fusil
El panorama de seguridad en Colombia es alarmante. Según el más reciente informe del Instituto para la Economía y la Paz, el país subió cinco puestos en el ranking global de terrorismo y hoy figura entre los diez más afectados. El estudio es contundente: este deterioro es consecuencia directa de la paz total, una política impulsada y defendida por su principal artífice, el hoy candidato presidencial, Iván Cepeda.
A pesar de ese deterioro, el Gobierno insiste en mantener la paz total. Esta semana, por orden de Gustavo Petro, la Fiscalía levantó 23 órdenes de captura contra cabecillas de bandas criminales del Valle de Aburrá que negociaban desde la cárcel de Itagüí. Ya lo vimos en la campaña anterior con el pacto de La Picota. Ahora vuelve a ocurrir, sin pudor, a plena luz del día y a las puertas de unas elecciones.
No es casualidad que sea en Antioquia. El oficialismo sabe que en ese departamento no tiene respaldo y, cuando no hay votos, aparecen los atajos para conseguirlos. Es el mismo libreto.
Pero ese patrón va más allá de liberar criminales. Incluye algo aún más grave: la infiltración de la inteligencia del Estado por estructuras narcoterroristas. El caso más revelador es el de la Segunda Marquetalia. Mientras negociaba paz con el Gobierno, alias el Zarco Aldinever tenía las órdenes de captura suspendidas por solicitud del presidente Petro. Con esa libertad, ordenó el........
