Saber irte
Hay una escena que se repite en las organizaciones con más frecuencia de la que nos gusta admitir. Lo viví y me marcó la vida en algún momento, alguien que fue brillante, que construyó equipos, abrió caminos, entregó resultados y dejó una huella evidente, de repente un día, casi sin darse cuenta, empezó a ocupar un cargo que ya no la necesita. O peor aún, un cargo del que los demás esperaban que saliera, aunque nadie se atrevía a decirlo.
Nos enseñan a llegar. A conquistar posiciones. A ganar relevancia. A ser promovidos. Pero parece que nadie enseña a irse a tiempo.
En el mundo corporativo existe una fascinación permanente por el ascenso. El siguiente nivel parece siempre más importante que el anterior, la permanencia se interpreta como estabilidad y, muchas veces, como éxito. Por eso resulta tan incómodo hablar de la retirada; me atrevo a pensar que culturalmente hemos asociado el irse con el fracaso, cuando en realidad puede ser una de las expresiones más sofisticadas del liderazgo.
Hay líderes que saben construir organizaciones. Hay otros que saben construir........
