Petro no gusta de negra ni de indígena
Gustavo Petro e Iván Cepeda presentaron su autodenominado “Gabinete por la Vida”, una suerte de “Temu-gabinete” en la sombra para ejercer oposición, disputar la agenda pública y empezar a ordenar la carrera hacia 2030. 13 sillas. 13 nombres. 13 decisiones sobre quién tiene voz en la nueva mesa del club de Petro.
El resultado es incómodo para quienes durante años predicaron inclusión, diversidad y representación popular.
De los 13 integrantes, nueve son hombres, es decir, el 69,2 %. Solo cuatro son mujeres: el 30,8 %. No hay paridad. Pero la ausencia más reveladora es otra: no hay representación indígena ni negra entre los 13 asientos directivos.
Solo se ven caras de “blanquitos” de izquierda, “codiciosos”, que utilizaron las diferentes razas colombianas para mostrar sensibilidad social con los más desfavorecidos, los nadie, los que iban a vivir sabroso a costa del Estado. Una vez conseguían los votos tras salir en las vallas y los volantes junto a una mujer negra humilde o una indígena luchadora, la izquierda no las volvió a tener en cuenta. Ni Petro ni Cepeda las volvieron a mirar, ni siquiera les contestan el teléfono.
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