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Ajolotización y teatro-el-viciamiento

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26.06.2026

Paternalismo clientelar.

En Berlín el clima hoy es muy agradable, comienza el verano y se acercan los días más cálidos del año, es el clima propicio para llevar a las calles todo tipo de espectáculos auspiciados por el aparato del Estado bajo la etiqueta de “Cultura”. También es la ocasión para recordar a los gestores de contenido cultural, que no se otorgará ni un centavo a quienes cuestionen la política alemana de suministro de armamento para el ejército israelí en su genocidio contra la población de Palestina, así como a quién se oponga al suministro de armamento para la defensa de Ucrania hasta el último ucraniano. De paso se aprovecha el momento para castigar a cualquier disidente o rival político, retirándole o negándole los apoyos oficiales para la producción oficial de cultura.

Esto es en esencia el modelo paternalista clientelar, que premia a los niños buenos y castiga a los malos, una política de aleccionamiento donde se mira a los ciudadanos como menores de edad, donde el aparato de gobierno adquiere su autoridad de la figura incuestionable del padre estricto y protector.

A diferencia del lema «Woke» que surgió dentro del movimiento de izquierda radical «Black Lives Matter», la política Woke no es más que la usurpación del lenguaje en favor de la demagogia y la instrumentación cognitiva. Se trata de un modelo discursivo que ejemplifica y aboga por la diversidad y libertad de la sociedad, al tiempo que castiga a todos sus adversarios de estar en contra de esa diversidad y de esas libertades, así se trate de homosexuales, negros o judios.

El respeto a los orígenes étnicos y culturales, así como a la identidad sexual, no son productos procesados que se adquieren en las urnas demócratas; son sujetos inalienables de cualquier cultura en toda época, la violencia en contra de éstas y de cualquier otra minoría provocará una polarización de la sociedad y conducirá, a la larga, a la destrucción del tejido social,........

© Rebelión